ENTRADA EN VIGOR DE LOS LÍMITES CUANTITATIVOS ESTABLECIDOS EN EL TRATADO START

El 5 de febrero de 2018 era la fecha en la que los Estados Unidos y Rusia debían cumplir los límites cuantitativos establecidos en el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) que firmaron los presidentes Obama y Medvedev en Praga el 10 de abril de 2010 en sustitución de los dos acuerdos anteriores de 1991 y 2002. A la fecha, cada una de las partes debía disponer de un máximo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas operativas en las dos categorías de lanzadores regulados en el Tratado: sistemas de lanzamiento desplegados (700) y no desplegados (800 en la suma de ambos). Según los datos más recientes publicados, en agosto de 2017 los Estados Unidos estaban por debajo de los límites previstos, mientras que en el mes de octubre Rusia todavía seguía por encima, aunque escasamente en seis ojivas, lo que significaba una reducción dirigida directamente a cumplir los límites establecidos por el Tratado. Esto es así porque según los datos oficiales publicados conforme a las estipulaciones de intercambio de información del propio tratado START, a 1 de septiembre de 2017 los Estados Unidos tenían 1.393 ojivas nucleares estratégicas, 660 lanzadores desplegados y un total de 800 vectores de lanzamiento y Rusia 1.561, 501 y 790 respectivamente -véase la entrada del blog correspondiente-. Pero, según los datos más recientes publicados por la parte rusa, el número de ojivas nucleares estratégicas a 5 de febrero de 2018 era de 1.444, los sistemas desplegados 527 y la suma de no desplegaos un total de 779 -información disponible el sitio web del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia-. Hay que tener en cuenta que, a pesar de los acontecimientos que se han desarrollo en los últimos siete años de creciente tensión e incertidumbre en las relacionales bilaterales, los Estados Unidos y Rusia han continuado intercambiando datos sobre el estado de sus fuerzas nucleares y han realizado y permitido las visitas de inspección mutuas, incluidas otras medidas de transparencia que se recogen en el propio tratado START y en otros acuerdos bilaterales -la información completa está disponible en el sitio web del Departamento de Estado). De este modo, el Secretario General de la OTAN Jens Stoltenberg pudo afirmar en un seminario celebrado en Oslo el mismo 5 de febrero de 2018 que las dos grandes potencias cumplían escrupulosamente las especificaciones previstas en el Tratado, incluidas las limitaciones específicas para ambas categorías de lanzadores: misiles basados en tierra (ICBM), misiles embarcados en submarinos (SLBM) y bombarderos estratégicos -declaraciones en The Independent Barents Observer-. La portavoz del Departamento de Estado americano, Heather Nauert, enunció la posición oficial del gobierno americano el mismo día 5 de febrero de 2018: “El cumplimiento del START incrementa la seguridad de los Estados Unidos y de nuestros aliados y torna las relaciones estratégicas entre  los Estados Unidos y Rusia más estables, transparentes y previsibles. (...) Esto es de especial importancia en estos tiempos en los que la confianza ha decaído y la amenaza de un error o una interpretación incorrecta ha crecido. (…) Los Estados Unidos mantienen su apego a los esfuerzos de control de armas que garantizan la seguridad de los Estados Unidos, sus aliados y socios. Los Estados Unidos continuaran cumpliendo el nuevo Tratado START y mantiene su curso de trabajo con otros Estados, incluida Rusia, para crear las condiciones que permitan apoyar el objetivo final de erradicar las armas nucleares en todo el mundo.” Por ello, manifestó que “los Estados Unidos esperan que las partes sigan cumpliendo el Tratado START. Los Estados Unidos y Rusia intercambiaran datos sobre sus respectivos arsenales estratégicos durante el mes que viene, como lo hemos hecho dos veces al año durante los últimos siete años.” -declaraciones que se recogen en Sputnik, 5 de febrero de 2018- En esta línea, el embajador americano en Moscú, John Huntsman aseguró el 30 de enero de 2018 que su gobierno no se plantea abandonar el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio de diciembre de 1987 (Tratado INF) pero que sí exigen que Rusia haga un compromiso escrupuloso del mismo: “es importante subrayar una vez más, que no vamos a abandonarlo pero queremos que todos los participantes del Tratado lo cumplan.” -declaraciones en Sputnik, 30 de enero de 2018-. Por su parte, el embajador ruso en Washington, Anatoli Antonov, declaró el 3 de febrero de 2018 que “actuamos con responsabilidad en lo que se refiere a nuestros compromisos en el marco de todos los acuerdos internacionales, los cumplimos estrictamente." (declaraciones en Sputnik, 3 de febrero de 2018). Esto significa que, a pesar de las declaraciones públicas más o menos coherentes –como las recientes denuncias del Presidente Putin sobre posibles subterfugios en el cumplimiento de los límites cuantitativos por parte de los Estados Unidos, declaraciones que se recogen en Sputnik el 11 de enero de 2018 y que comenta Pavel Podvig en la entrada más reciente de su blog- o más o menos disparatadas -como la del Presidente Trump cuando dijo en febrero de 2017 que el Tratado era “un mal acuerdo” para los Estados Unidos, entrevista en Reuters el 23 de febrero de 2018-, tanto Moscú como Washington siguen considerando que el Tratado sirve perfectamente a los intereses nacionales de sus respectivos países: en primer lugar, porque mantienen un extraordinario nivel de disuasión frente a cualquier otra potencia militar convencional; segundo, en conexión con el Tratado de No Proliferación Nuclear, el Tratado START les permite seguir ejerciendo un quasi-monopolio nuclear ya que entre ambas acumulan más del noventa y dos por ciento de las armas nucleares que existen en el mundo; y, tercero, les sirve para mantener el régimen de estabilidad estratégica establecido desde la Guerra Fría pues, como indica la recientísima Nuclear Posture Review de los Estados Unidos aprobada por el Presidente Trump el 3 de febrero de 2018: “el control de armas puede propiciar la seguridad de los Estados Unidos, ayudando a controlar la competencia estratégica entre los Estados.” -el documento completo está disponible en el sitio web del Departamento de Defensa-. Pero observando el mundo podemos ver que China, o incluso la India, ambas potencias nucleares que han escalado a los primeros puestos de la economía mundial, están muy por detrás en capacidad nuclear, en el volumen de sus fuerzas y en la capacidad de combate de sus vectores de lanzamiento (270 y 130 cargas nucleares respectivamente según las estimaciones más recientes), situación que se mantendrá durante mucho tiempo. Pero para que puedan seguir manteniendo la posición de privilegio los Estados Unidos y Rusia acometen grandes y costosísimos programas destinados a la renovación de la tríada nuclear: nuevos misiles basados en tierra, incluidos los sistemas móviles y nuevos desarrollos en sistemas ferroviarios en el caso de Rusia, nuevos submarinos nucleares portamisiles y los SLBM, en el caso de los Estados Unidos con un desarrollo conjunto de un misil común para la Armada y las Fuerzas Aéreas, y los bombarderos estratégicos con sendos programas del Tu-160M2 y más adelante del PAK-DA en Rusia y el nuevo B-21 Raider de los Estados Unidos. Pero más destacable aún es que, a nivel estratégico ambas grandes potencias han manifestado en las respectivas doctrinas nucleares de febrero de 2010 y febrero de 2018 respectivamente que las armas nucleares podrían ser usadas en caso de que se produjera un ataque convencional contra el territorio nacional o contra sus aliados, aunque esto se considere solo eventualmente en casos excepcionales o cuando se halle en peligro la existencia misma del Estado, lo que es coherente con el dictamen formulado por el Tribunal Internacional de Justicia en la famosa sentencia sobre el uso o la amenaza de uso de armas nucleares de 1996.

LA NUEVA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL Y LA POSTURA NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS


Con un breve intervalo de tiempo y en el plazo de su año desde la toma de posesión como Presidente de los Estados Unidos, la Administración Trump ha renovado y actualizado los documentos más  importantes que establecen la estrategia de seguridad nacional, la política de defensa y la doctrina de uso de las armas nucleares “para un mundo extraordinariamente peligroso, lleno de una amplia gama de amenazas que se han intensificado en los últimos años”: la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de 18 de febrero de 2017, la Estrategia de Defensa Nacional de 19 de enero de 2018 y la recién publicada Revisión de la Postura Nuclear de 3 de febrero de 2018. Con estas nuevas Estrategias de seguridad y de defensa nacional, que se fundamentan en “un realismo basado en principios, guiados por nuestros intereses nacionales vitales y enraizado a nuestros valores intemporales”, “los Estados Unidos responderán a la creciente competencia política, económica y militar que enfrentamos en todo el mundo.”

La National Security Strategy of the United States of America de diciembre de 2017 es un extensor documento de 56 páginas que se estructura en una introducción, cinco apartados apartados en los que se enuncian los intereses nacionales y la estrategia para alcanzarlos y una conclusión: Pilar I: Proteger al Pueblo Americano, la Patria y el Modo de Vida Americano, Pilar II: Promover la Prosperidad Americana, Pilar III: Preservar la Paz a través de la Fuerza, Pilar VI: Avanzar en la Influencia Americana y La Estrategia en un Contexto Regional.

La Defense Strategy of the United States of America de enero de 2018 se estructura en introducción, Entorno Estratégico, Objetivos del Departamento de Defensa, Enfoque Estratégico y conclusión.

La Nuclear PostureReview de febrero de 2018 es también un extensísimo documento de 74 páginas, el que se emplea el adjetivo “nuclear” en mil seis ocasiones, se organiza en una introducción, un  Sumario Ejecutivo y diez apartados: I. Introducción a la Política y Estrategia Nucleares Americanas, II. Un Entorno de Seguridad Internacional Evolucionado e Incierto, III. ¿Por Qué las Capacidades Nucleares Americanas?, IV. Fortaleciendo los Objetivos Nacionales y el Papel de las Armas Nucleares en la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, V. Estrategias Adaptadas y Capacidades Flexibles, VI. Estrategias americanas para Contrarrestar las Amenazas Contemporáneas, VII. Capacidades Nucleares Actuales y Futuras, VIII. Infraestructura de las Armas Nucleares, IX. Contrarrestando el Terrorismo Nuclear y X. Control de Armas y No Proliferación. Hay que destacar que este documento tiene un sumario ejecutivo con versión traducida al ruso, chino, coreano, japonés y francés –disponibles en la web del Departamento de Defensa-.

EJERCICIOS DE COMBATE DE LAS FUERZAS NUCLEARES ESTRATÉGICAS DE RUSIA

El 15 de enero de 2018 los regimientos de cohetes estratégicos de la 54º División de Cohetes de la Guardia de Teykovo iniciaron el despliegue de unidades móviles de cohetes estratégicos Topol-M y Yars desde Ivanono hacia las regiones de Irkutsk para realizar misiones de patrullaje en la programación anual de ejercicios de combate de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RVSN). Durante los ejercicios los militares practican la superación de obstáculos en el terreno, el enmascaramiento y el cambio de posiciones de disparo, la interacción con otras unidades y el lanzamiento simulado de cohetes. Se trata de probar la disponibilidad para el combate que, según confirmó en diciembre pasado el propio comandante de las RVSN, general Karakayev, es del noventa y seis por ciento del conjunto de la Fuerza "que permanecen en alerta constante para un lanzamiento inmediato" (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2017). El mismo día saltaron las alarmas en los medios de detección y seguimiento occidentales cuando dos bombarderos portadores de misiles de crucero Tu-160 de la Aviación de Largo Alcance realizaron un vuelo a larga distancia con una duración de más de trece horas. Los bombarderos despegaron de la base aérea avanzada de Olenya, en la península de Kola, emprendieron el vuelo en dirección norte hacia aguas internacionales para girar en el Cabo Norte hacia el sur bordeando la costa noruega para alcanzar el mar del Norte; a mitad del vuelo, realizaron un giro de ciento ochenta grados hacia el noroeste a la altura de Gran Bretaña retomando la misma ruta para regresar al espacio aéreo ruso. En el vuelo estuvieron apoyados por aviones cisterna Il-78 que les suministraron combustible y fueron escoltados por aviones interceptores Mig-31 de la Defensa Aérea de la Flota del Norte en diferentes momentos. Desde su inicio el vuelo se siguió desde el control de control de la OTAN en Uedem (Alemania), que es el encargado de controlar la zona norte de la Alianza Atlántica en Europa. De este modo, cuando los bombarderos rusos se acercaron a la costa holandesa, salieron a su encuentro sendos cazas F-16AM belgas –que tienen por rotación la responsabilidad de la protección del espacio aéreo conjunto del Benelux- para hacer acto de presencia, identificarlos y escoltarlos durante la parte del vuelo asignada por el centro de control aliado. Posteriormente, fueron relevados en la misión por dos Eurofighter Typhoon de la RAF de la base de Lossiemouth; en apoyo de los cazas británicos despegó desde la base aérea de Brize-Norton un avión de repostaje en vuelo A-330 MRTT Voyager. Curiosamente, en el operativo aliado no participaron los cazas noruegos basados en Bodo y Orland, lo que se debió a las condiciones meteorológicas imperantes en la zona según informaron fuentes noruegas, aunque los bombarderos rusos fueron seguidos por los radares de la defensa aérea nacional. Es previsible que en estos ejercicios  hayan estado implicadas las Fuerzas Submarinas Estratégicas con alguno de sus submarinos nucleares portamisiles asignados a la Flota del Norte. En los medios de comunicación occidentales, azuzados por los propios portavoces militares, se habló directamente de "interceptación" para referirse a este tipo de acciones –que según la definición del Diccionario de la Real Academia Española es la acción de “apoderarse de algo antes de que llegue a su destino. Detener algo en su camino. Interrumpir, obstruir una vía de comunicación”-, cosa que evidentemente no se dio, ni se puede dar; es más en dichas informaciones se hablaba directamente de "amenaza rusa". Sin embargo, el Ministerio de Defensa de Rusia responde de forma unánime en estos casos: "todos los vuelos de los aviones rusos se llevan a cabo en estricta conformidad con las reglas internacionales para el uso del espacio aéreo sin violar las fronteras de otros Estados" (declaración en la web oficial del Ministerio de Defensa). Como expresó el analista Viktor Baranets, coronel retirado de las Fuerzas Armadas rusas: "en los estados mayores de la OTAN miran de forma poco normal estas situaciones. Los vuelos operados por la aviación rusa en concordancia con las normas internacionales se perciben como una amenaza militar. Todo eso es necesario para desplegar una propaganda, para morder a Rusia de alguna manera (...) Nosotros no amenazamos a nadie." (declaraciones en Sputnik, 16 de enero de 2018). Está claro que, después de un período de ausencia absoluta Rusia ha recuperado la capacidad de actuar en los espacios alejados del globo que son de su interés mostrando las capacidades de despliegue estratégico, tal como hacen los Estados Unidos con los desplazamientos frecuentes de sus bombarderos estratégicos a Europa y, más reciente, a la península de Corea para mostrar al régimen de Pyongyang que no se va a permitir que amenace impunemente a países aliados. Por ello, los desplazamientos de sistemas estratégicos terrestres y los vuelos de los bombarderos portadores de misiles hay que ponerlos en su contexto: un ejercicio de entrenamiento de las Fuerzas Nucleares Estratégicas destinado a validar las capacidades de los sistemas de disuasión nuclear en el marco de la programación anual del Mando Militar ruso, como anunció el mismo general Karakayev (entrevista citada, Krasnaya Zvezda del 14 de diciembre de 2017). Pero lo que resulta preocupante es que cada vez son más frecuentes las acusaciones mutuas entre Moscú y Washington de injerencia en las esferas de influencia y de incumplimiento de los tratados de desarme en una suerte de nueva paz armada. Es precio tener en cuenta que las injerencias en las zonas estratégicas del adversario afectan al régimen de estabilidad mundial, podemos decir, una especie de derecho consuetudinario regimental, lo que es altamente peligroso porque las grandes potencias han de mantener intactas las líneas fundamentales del núcleo y no jugar a averiguar si los demás partícipes han interiorizado cuáles son esas líneas. Puede ocurrir que lo que una de las partes suponga que forma parte de los círculos exteriores, otra parte considere que está afectando al propio núcleo sistémico estratégico y se destruya el régimen, con las consecuencias que podemos imaginar. Las dos grandes potencias existentes desde 1945 sabían cuáles eran las líneas fundamentales, por eso el régimen de estabilidad estratégica ha durado tanto tiempo, es lo que realmente ha mantenido la paz a nivel global durante más de setenta años. Pasó la guerra de Corea, la del Suez, la crisis cubana, Vietnam, y el régimen se mantuvo porque sabían cuál era su límite. Ahora ya no son dos, sino tres grandes potencias, las zonas de influencia cambiaron desde 1989, se globalizó la estrategia y, trabajosamente, se ha intentado reconstruir un régimen en el que los partícipes no parecen tener claros cuáles son sus líneas fundamentales, sus límites. No han hablado de eso, cosa que hicieron frecuentemente en el período diplomático del sistema mundial, hasta el punto de transformar un régimen implícito en mixto. Ese es el enorme fallo, que pueda desaparecer el entramado de tratados que mantenían la estructura del sistema, en cuyo caso el peligro de ruptura sería máximo.  

SATÉLITES SECRETOS Y LANZADORES PRIVADOS

En la entrada del mes de diciembre titulada COHETES Y MAS COHETES nos ocupamos de los lanzamientos espaciales que llevó a cabo Rusia en diciembre de 2017, en concreto los destinados a aplicaciones militares. Pues bien, parece que el mes de enero de 2018 es el de los Estados Unidos, aunque ha comenzado con resultados dispares. El 9 de enero se informó que la carga útil que transportaba el cohete Falcon 9 que había despegado el 8 de enero desde Cabo Cañaveral, en Florida, se había desplomado en la atmósfera cuando no se separó del cohete portador, y por tanto, había resultado destruida. Pero, ¿cuál era la carga del Falcon 9? Según informaciones de medios especializados se trataba de un satélite gubernamental altamente clasificado denominado Zuma, fabricado por Northrop Grumman. Los detalles del evento son escasísimos. Sin embargo, la corporación aeroespacial SpaceX, responsable del lanzamiento, emitió un escueto comunicado en el que informaba: “No comentamos sobre misiones de esta naturaleza, pero en este momento las revisiones de los datos indican que el Falcón 9 funcionó correctamente.” En efecto, ocho minutos después del lanzamiento la primera atapa del cohete descendió en posición vertical y aterrizó con éxito en una plataforma habilitada al efecto. Se sabe que el lanzamiento estaba programado para el mes de noviembre de 2017 pero los ingenieros de SpaceX retrasaron la fecha de lanzamiento para estudiar los datos de una prueba previa del carenado de la carga útil que llevaron a cabo para otro cliente. Este lanzamiento es la tercera operación con carácter clasificado que ha realizado SpaceX para agencias gubernamentales de los Estados Unidos. Tres días después, el 12 de enero de 2018 despegó desde el complejo 6 de la base aérea de Vandenberg, en California, un cohete Delta IV Medium+ de la variante 5,2 en el marco de la misión NROL-47 para la Oficina Nacional de Reconocimiento de los Estados Unidos (NRO). En este caso, el comunicado de la empresa United Launch Alliance ha sido igual de escueto, aunque hay que recordar que el 24 de septiembre de 2017 otro cohete despegó de la misma base aérea para poner en órbita el satélite de reconocimiento NROL-42 para la NRO destinado a detectar lanzamientos de cohetes estratégicos en el hemisferio norte a través de sensores infrarrojos –detalle en la entrada DEMASIADOS PÁJAROS EN EL CIELO VERSIÓN 2017: COHETES ESTRATÉGICOS, SATÉLITES Y ARMAS ESPACIALES-. En este caso se ha especulado que se ha usado para poner en órbita un nuevo satélite de reconocimiento radar Topaz. United Launch Alliance, creada para unificar esfuerzos en esta materia entre Boeing y Lockheed Martin, ha sido la responsable hasta ahora de poner en órbita veintisiete satélites para la NRO. Posteriormente, el 20 de enero un cohete Atlas V de United Launch Alliance despegó desde Cabo Cañaveral con un satélite de reconocimiento SBIRS GEO 4. Se trata del cuarto satélite de una serie de cuatro destinados a la detección de lanzamientos de misiles balísticos que son empleados por la Fuerza Aérea americana para rastrear una parte especifica del planeta desde una órbita geoestacionaria mediante radar y sistemas infrarrojos de última generación. El coste de este nuevo sistema de detección espacial redundante se estima en unos 1.200 millones de dólares. Resulta llamativo que el gobierno americano encargue a empresas privadas el lanzamiento y posicionamiento de los sistemas espaciales más sensibles para la seguridad nacional, incluidos los satélites de alerta temprana destinados a dar la primera alarma en caso de ataque nuclear cuando existe una Agencia Nacional del Espacio, la archiconocida NASA creada en 1958, que consumió en 2016 un presupuesto público de 19.285 millones de dólares, pero que desde la baja del programa de los transbordadores espaciales en 2011 no ha recuperado el prestigio ni las funciones anteriores. Ahora esas funciones han sido traspasadas a corporaciones privadas como United Launch Alliance o SpaceX -que precisamente tiene previsto lanzar a primeros de febrero el Falcon Heavy, el cohete más potente desde el Saturno V de las misiones Apollo-.

EL PRIMER ATAQUE MASIVO DE UNA INSTALACIÓN MILITAR CON DRONES

Pues sí que empezamos bien en cuanto a hitos históricos en 2018. Durante la noche del 5 al 6 de enero de 2018 una de las organizaciones terroristas de las muchas que han protagonizado la guerra civil siria y que, posteriormente fue identificado como perteneciente al Estado Islámico por los responsables militares rusos, lanzó un ataque aéreo masivo con vehículos aéreos no tripulados (UAV) contra las dos bases militares principales rusas en Siria. Se trató de una acción coordinada de al menos trece aparatos, de los que diez intentaron atacar la base aérea de Hmeymim, en Latakia, armados con bombas de muy reducido tamaño y otros tres hicieron lo propio contra la base naval de Tartus, ambas situadas al norte del país y en territorio controlado por las fuerzas gubernamentales. Decimos “intentaron” porque según indicó el Ministerio de Defensa ruso en una nota oficial de 8 de enero de 2018 en la que reconocían dichos ataques, los UAV fueron abatidos por la defensa antiaérea o sometidos a interferencias electrónicas que evitaron que alcanzaran sus objetivos que, sin duda, eran causar el mayor destrozo posible en la línea de aviones de combate estacionados en la base aérea y en los barcos amarrados en la base naval, pero también, y especialmente, lograr el mayor impacto mediático –como consiguieron los rebeldes hutíes de Ansar Alá en la guerra de Yemen cuando atacaron con un drone  naval la fragata saudí “Al Madinah” en el Mar Rojo el 30 de enero de 2017-. Según el comunicado oficial del Ministerio de Defensa ruso -que cita Sputnik el mismo día 8 de enero de 2018-, siete UAV resultaron derribados por los sistemas de defensa antiaérea Pantsir-S1 que se encuentran desplegados en Siria desde septiembre de 2015, y los otros seis pudieron ser controlados por los sistemas de guerra electrónica que se despliegan en ambas bases y al menos tres de ellos fueron capturados intactos y otros tres se estrellaron como consecuencia de las interferencias a las que fueron sometidos. Este acontecimiento debe conectarse con los ataques con fuego de morteros y cohetes que ha estado sufriendo la base aérea de Hmeymim y que hasta ahora habían sido repelidos con éxito por los sistemas antiaéreos descritos, pero que, sin embargo, en el más reciente que tuvo lugar el 31 de diciembre de 2017, causaron dos bajas entre los militares rusos. Ese ataque habría afectado además a los aviones estacionados en la base aérea y se habrían causado daños graves a al menos siete de ellos, según informó el diario ruso Kommersant el 3 de enero de 2018. Sin embargo, esto no ha sido reconocido por el mando militar ruso ni tampoco ha podido ser contrastado con fuentes independientes ni, hasta ahora, por imágenes satelitales. Como comentamos en el blog en la entrada Y LA GUERRA LLEGÓ A SU FINAL, el Presidente Putin ordenó el 11 de diciembre de 2017 la retirada de las fuerzas desplegadas en Siria al alcanzarse los objetivos militares principales, pero dejando fuerzas suficientes en las bases de Hemymim y Tartus para actuar de inmediato en apoyo del Ejército sirio si fuera necesario. Resulta llamativo que mientras las tropas rusas se implicaron a fondo en la guerra civil en Siria las bases militares principales rusas estuvieron a salvo de ataques terroristas y ahora que el grueso de las mismas ha regresado a sus bases en Rusia es cuando se encuentran sometidos a repetidos ataques, el más reciente de ellos con medios novedosos –el Ministerio de defensa ruso ha afirmado, después de analizar los UAV empleados, que sus soluciones técnicas “solo podían ser originarias de un país con altas capacidades tecnológicas”-, realizado desde larga distancia –el mando militar ruso identificó que los UAV se lanzaron desde la aldea de Muazzar, en la denominada zona de distención de Idlib, a más de cincuenta kilómetros al noreste de Latakia, que posteriormente fue bombardeada por la aviación rusa- y bien coordinados al atacar de forma simultánea ambas instalaciones militares que se encuentran una de otra a más de setenta kilómetros de distancia. Aunque por las imágenes aportadas por el Ministerio de Defensa ruso los UAV capturados son de naturaleza rudimentaria eso no obsta para que hayan sido guiados de forma tan eficiente a larga distancia, lo que implica el uso de sistemas de navegación por satélite tipo GPS, por otra parte fácilmente accesibles en el mercado civil. Pero, ¿las "heroicas" fuerzas militares rusas, como así las calificó el mismo Presidente Putin en su discurso del 11 de diciembre de 2017 en Hmeymim, no habían aplastado totalmente a los enemigos del legítimo gobierno sirio? ¿Por qué las fuerzas gubernamentales sirias siguen bombardeando despiadadamente a los objetivos rebeldes de forma indiscriminada? De forma sorpresiva, y que deja poco espacio a la duda, el Presidente Putin afirmó en una entrevista el 11 de enero de 2018 que el ataque con drones tenía por objetivo socavar las relaciones entre Rusia, Turquía, de cuya zona de responsabilidad partió el ataque, e Irán en la resolución del conflicto en Siria. El Presidente Putin dijo: "estoy convencido de que ni los militares ni las autoridades de Turquía están relacionados de ninguna manera con este incidente. (...) Pero debo reconocer abiertamente que nosotros tampoco conseguimos controlar siempre lo que debemos controlar allí, al igual que los socios turcos tampoco lo consiguen siempre.", pero insistió: "sí que hubo provocadores, pero no fueron los turcos." (declaraciones recogidas en Sputnik, 11 de enero de 2018). Es más, el análisis de los medios empleados y de los explosivos que armaban las pequeñas bombas de los aparatos no tripulados llevó al Ministerio de Defensa ruso a afirmar que estas tecnologías solo proceden de países muy desarrollados y en cuanto a los explosivos apuntaron directamente a Ucrania ("General Staff reveals details of drones that attacked Russian bases in Syria", TASS, 11 de enero de 2018). Como dice un refrán español muy castizo: "aquí nadie da puntada sin hilo". Sea cual sea el motivo o causa de estos ataques, lo cierto es que nos encontramos ante un evento militar sin precedentes que requiere de una profunda reflexión porque después de tantos augurios por fin ha sucedido: el primer ataque masivo con drones y que ha sido realizado por actor no estatal.

Nuestras reflexiones sobre el uso de los robots en las guerras del siglo XXI se recogen en las entradas: ROBÓTICA Y CONFLICTO MILITAR EN LA SOCIEDAD INTERNACIONAL GLOBALIZADA, LAS LEYES DE LA ROBÓTICA, EL CONFLICTO POSMODERNO Y LA GUERRA TECNOLÓGICA y EL EMPLEO DE LOS ROBOTS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS DEL SIGLO XXI: CONSIDERACIONES GENERALES.

"Somos dos o uno;
uno queriendo ser dos, o lo contrario, dos,
que atraviesan por pruebas
arduas, como quererse o enlazarse,
en busca de ser uno, solo uno."

LAS FUERZAS COHETERILES ESTRATÉGICAS DE RUSIA EN 2018: “DESPUÉS DE NOSOTROS, EL SILENCIO”

Las Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RVSN), creadas el 17 de diciembre de 1959, son un componente independiente de las Fuerzas Armadas de Rusia con cuartel general en Vlashika, en la provincia de Moscú. Están subordinadas directamente al Estado Mayor General y son el componente terrestre de la Fuerza de Disuasión Nuclear. La misión fundamental es garantizar la seguridad del país por medio de la disuasión nuclear y para ello poseen una fuerza de combate de alcance global y un enorme poder destructivo, ya que son las depositarias de las ojivas nucleares estratégicas basadas en cohetes (ICBM) en silos y sistemas móviles en TEL -las cargas nucleares tácticas permanecen bajo el mando operativo del Ejército de Tierra, asignadas a doce brigadas de cohetes Iskander-E equipados con misiles balísticos monoetapa 9M723K1 que tienen un alcance inferior a 500 kms. conforme a las previsiones establecidas en el Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias o Tratado INF de 8 de diciembre de 1987 en vigor-. Las RVSN están bajo el mando del general Sergei Karakayev, nombrado por decreto presidencial de 22 de junio de 2010.
A principios de 2018 las RVSN disponen de una fuerza de 316 cohetes estratégicos según las estimaciones de Kristensen y Norris -que Pavel Podvig rebajaba en junio de 2017 a 286-, de cinco tipos diferentes con capacidad para cargar 1.076 ojivas nucleares según los datos de Kristensen y Norris -958 a junio de 2017 según Podvig-. Según estos datos a mediados de 2017 se mantendrían en servicio los siguientes cohetes estratégicos: 46 cohetes pesados R-36M2 Voevoda (SS-18 M6 Satán en código OTAN) equipados con diez ojivas MIRV de 500 a 800 kilotones cada uno (460), sistema de armas que comenzó a entrar en servicio en 1988 y que alcanzará el final de su vida operativa en 2020; entre 20 y 30 cohetes UR-100NUTTH (SS-19 M3 Stiletto) que entraron en servicio a partir de 1979 equipados con seis ojivas MIRV de 400 kilotones y que se encuentran en pleno proceso de retirada, de modo que no computan a los efectos previstos en el Tratado START de 10 de abril de 2010; unos 36 sistemas móviles (TEL) RT-2PM Topol (SS-25 Sickle) que entraron en servicio a partir de 1985 equipados con una ojiva de 800 kilotones (36) y que están siendo sustituidos por los nuevos sistemas móviles Yars; 78 cohetes RT-2UTTH Topol-M (SS-27) con una ojiva de 800 kilotones en sus dos versiones en silo (60) y móvil en TEL (18) que entraron en servicio en servicio a partir de 1997 y 2006 respectivamente; y, finalmente, 96 cohetes RS-24 Yars (SS-29) en dos versiones, en silo (12) y móvil en TEL (84), que están entrando en servicio desde 2010 mejorando la capacidad de carga de los sistemas móviles anteriores ya que pueden transportar hasta cuatro ojivas MIRV. Sin embargo, el general Karakayev declaró en noviembre de 2017 que "actualmente los arsenales de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos de Rusia incorporan más de cuatrocientos cohetes balísticos intercontinentales con ojivas de distinta clase y potencia" (entrevista en Krasnaya Zvezdá, 13 de noviembre de 2017, referencia en TASS). Esta fuerza de cohetes estratégicos se organiza en tres Ejércitos de Cohetes con once divisiones y treinta y nueve regimientos operativos.
A continuación se detalla el orden de combate de las RVSN:

27º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia con cuartel general en la ciudad de Vladimir, capital del oblast del mismo nombre en Rusia occidental, compuesto por cinco divisiones:
60ª División de Cohetes de Tatishchevo (desplegada en Tatischevo-5 y Svetlyy), oblast de Saratov en la Rusia europea, equipada con 2 regimientos dotados de 30 cohetes UR-100NUTTH y 6 regimientos con 60 Topol-M en silos.
28ª División de Cohetes de la Guardia de Kozelsk, oblast de Kaluga, en Rusia occidental, actualmente en pleno proceso de reequipamiento dispone ya de 12 RS-24 Yars en silos en dos regimientos (74º RCG y 168º RCG).
7ª División de Cohetes de la Guardia de Vypolzovo (Ozernyy y Bologoye-4), oblast de Tver, en Rusia occidental, equipada hasta ahora con (18) Topol en dos regimientos (41º RC y 510º RCG) que deben recibir los nuevos RS-24 Yars próximamente.
54ª División de Cohetes de la Guardia de Teykovo (Krasnyye Sosenki), oblast de Ivanovo situado en Rusia central, equipada 18 Topol-M móviles en dos regimientos (235º RCG y 321º RCG) y 18 RS-24 Yars móviles en otros dos regimientos (285º RCG y 773º RCG).
14ª División de Cohetes de Yoshkar-Ola, República de Mari-El, al sur de los Urales, dotada hasta ahora con (27) Topol móviles en 3 regimientos (697º RC, 702ºRC y 779º RC) se encuentra en pleno proceso de reequipamiento y ya tiene un regimiento con RS-24 Yars móviles.

31º Ejército de Cohetes Estratégicos con cuartel general en Rostoshi, Orenburgo, en el oblast del mismo nombre perteneciente al Distrito Federal del Volga, formado por dos divisiones:
13ª División de Cohetes de Dombarovsky (Yasnyy), oblast de Orenburgo en el Distrito Federal del Volga, equipada con 18 R-36M2 en tres regimientos.
42ª División de Cohetes de Nizhniy Tagil (Verkhnyaya Sala, Nizhniy Tagil-41, Svobodnyy), oblast de Sverdlovsk, en la Rusia asiática, equipada con 27 RS-24 Yars móviles en tres regimientos (308º RCG, 433º RCG y 804º RCG).

33º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia con cuartel general en la ciudad de Omsk, oblast del mismo nombre en la Siberia suroccidental, formado por cuatro divisiones:
62ª División de Cohetes de Uzhur (Uzhur-4, Solnechnyy), Krai de Krasnoyarsk en Siberia central con 28 R-36M2 en cuatro regimientos.
39ª División de Cohetes de la Guardia de Novosibirsk (Novosibirsk-95, Pashino, Gvardeiskiy), oblast de Novosibirsk, en Siberia occidental, completamente equipada con 27 nuevos RS-24 Yars móviles en sus tres regimientos de combate (357º RCG, 382º RCG y 428º RCG).
29ª División de Cohetes de la Guardia de Irkutsk (Zelenyy), oblast de Irkutsk, en Siberia oriental, en pleno proceso de reequipamiento, con (18) Topol en dos regimientos (344º RCG y 586º RCG), ha recibido ya entre 6 y 9 RS-24 Yars móviles en el 92º RCG.
35ª División de Cohetes de Barnaul (Sibirskiy-2), Krai del Altai, en Asia central, está equipada con 36 Topol en cuatro regimientos (307º RC, 479º RCG, 480º RC y 867º RCG).

Como vemos, las RVSN se encuentran inmersas en un amplio programa de modernización destinado a reemplazar todos los sistemas heredados de la antigua Unión Soviética hacia 2025. En 2018 está prevista la entrega de más de veinte lanzadores RS-24 Yars en bases fijas y móviles, según informó a finales de año el general Karakayev (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2017), que viene a ser el mismo número que los que se han entregado en 2017, en concreto veintiún cohetes según confirmó el Jefe del Departamento de Representaciones Militares del Ministerio de Defensa, coronel Oleg Stepanov, el 31 de enero de 2018 (citado en TASS, 31 de enero de 2018,). En los próximos años, los cohetes pesados Voevoda serán relevados por el nuevo Sarmat y los Topol y Topol-M serán completamente sustituidos por el más versátil y armado RS-24 Yars y, más adelante, también por la versión modernizada Yars-M. En este sentido, el Ministro de Defensa Sergei Shoigú informó en abril de 2017 que las Fuerzas Nucleares Estratégicas habían alcanzado una modernización del sesenta por ciento -del sesenta y seis por ciento a finales de 2017 según declaraciones del general Karakayev-, lo que junto con la permanente capacitación de las fuerza de combate a través de ejercicios periódicos y alertas por sorpresa hace que la disponibilidad de los sistemas de lanzamiento estratégicos sea del noventa y nueve por ciento, precisando además que el noventa y seis por ciento de los vectores estratégicos “permanecen en alerta constate para una lanzamiento inmediato” (declaraciones en Sputniknews, 12 de abril de 2017, confirmadas por el general Karakayev en la entrevista citada). Para ello, una vez al año se lleva a cabo una evaluación de la capacidad de responder de forma inmediata a las órdenes del Poder Político en caso necesario mediante un ejercicio de guerra nuclear global dirigido desde el Centro de Control de la Defensa Nacional de Moscú que implica a todos los componentes de las Fuerzas Nucleares Estratégicas con el lanzamiento real de varios cohetes estratégicos -terrestres y embarcados en submarinos nucleares portamisiles- y misiles de crucero desde los bombarderos de la Aviación de Largo Alcance -véase la entrada EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL de octubre de 2017-. Como dijo el Viceministro de Defensa Yuri Borisov a finales de ese mes: "nuestro escudo de misiles nucleares debe de ser fiable para que a nadie se le ocurra comprobar nuestra fuerza" (en Voenno-Promishlenny, 31 octubre de 2017, disponible en Sputniknews). Como se ha anunciado, el Programa estatal de Armamentos 2018-2027, que estará dotado con unos 283.000 millones de euros, continuará otorgando prioridad a las Fuerzas Nucleares Estratégicas y a las armas de alta precisión con la entrada en servicio de las primeras unidades del Sarmat y la expansión del RS-24 Yars a todas las divisiones de cohetes estratégicos manteniendo una proporción equilibrada entre sistemas móviles y en silos; según declaró el general Karakayev a finales de 2017: "A largo plazo, se planea preservar la estructura de la agrupación de cohetes, que incluye, sistemas de cohetes estratégicos, que poseen una potencia considerable y una alta disponibilidad para el combate. Las divisiones de cohetes, equipadas con los sistemas móviles, serán el medio decisivo para infligir daños inaceptables en represalia debido a la alta maniobrabilidad y la capacidad de supervivencia." (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2o17). Por tanto, se espera que en la próxima década las RVSN estarán constituidas por una fuerza compacta de unos 300 cohetes estratégicos –quizás será inferior a la fuerza de aproximadamente 400 ICBM del Global Strike Command americano- pero con tres tipos de cohetes equipados con múltiples ojivas (MIRV/MARV), lo que se ajusta a los límites cuantitativos que impone el Tratado START de 2010 para el 5 de febrero de 2018.

Y LA GUERRA LLEGÓ A SU FINAL

El 11 de diciembre de 2017 el Presidente Putin realizó una importante gira por Egipto y Turquía para firmar con ambos gobiernos contratos de suministro de armas, equipos militares e inversiones en infraestructuras tecnológicas. De forma no anunciada, como no podía ser de otra manera, en el vuelo de camino a Egipto, el avión presidencial Tu-214 hizo escala en la bases aérea de Hmeymim, en Siria, donde se entrevistó con el Presidente al Assad y pasó revista a las tropas rusas allí desplegadas, acompañado por el Ministro de Defensa Serguei Shoigú y el jefe del contingente militar ruso, general Serguei Surovikin. En la intervención pública en el campo del aeródromo militar el Presidente Putin expresó enfáticamente: “Ordeno al Ministro de Defensa, al jefe del Estado Mayor proceder a la retirada del grupo de las tropas rusas a las bases de su emplazamiento permanente”. De esta manera, anunciaba la retirada de la parte sustancial del despliegue militar ruso como consecuencia de la incontestable derrota sobre las organizaciones  terroristas implicadas en la guerra civil siria, principalmente el autodenominado Estado Islámico y el Frente al-Nusra, que habían sido expulsadas de todos sus centros de poder por el Ejército sirio con el apoyo de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia y otros asesores militares, según había anunciado el jefe del Estado Mayor General de Rusia, general Valeri Gerásimov, el 6 de diciembre de 2017. El Presidente Putin destacó que las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia habían cumplido la tarea encomendada con éxito: “En poco más de dos años las Fuerzas Armadas de Rusia derrotaron el grupo más combativo de los terroristas internacionales, por lo tanto he decidido que la parte más significativa del contingente militar ruso desplegado en Siria regresara a casa, a Rusia”, destacando la alta capacidad combativa de las unidades militares implicadas que demostraron “las mejores cualidades del soldado ruso: coraje, heroísmo, coordinación, determinación, brillante competencia y profesionalismo”. Por eso, precisó que “regresan con victoria a sus hogares, a sus padres, esposas, hijos y amigos. La Patria les está esperando, amigos. ¡Vayan con Dios! Gracias por su servicio.” Sin embargo, declaró que se mantendrá la presencia militar permanente en las bases de Hmeymim y Tartus, lo que ha sido regulado jurídicamente mediante dos acuerdos internacionales con el gobierno sirio que han sido ratificados por el parlamento ruso antes de final de 2017. El Presidente Putin aclaró que “si los terroristas vuelven a levantar cabeza, asestaremos un golpe que todavía no han visto” –aquí podemos traer a colación la declaración del Presidente Putin de 9 de diciembre de 2015 sobre el eventual uso de armas nucleares contra los terroristas-. Para Moscú, la cooperación con Turquía e Irán es decisiva para reconducir el proceso político en Siria y lograr una solución pacífica y a largo plazo que implica como principio fundamental el mantenimiento de la integridad territorial del país. El Presidente Putin recordó algo que parecía poco probable a mediados de 2015: “Siria ha persistido como un Estado soberano e independiente”. Y esto a pesar de la actuación de la Coalición Internacional liderada por los Estados Unidos, que ha llevado a cabo desde 2014 una campaña errática, inconstante y a ratos hasta peligrosa de ataques aéreos en el interior de Siria, sin ningún tipo de autorización del gobierno sirio o del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que ha implicado el derribo de aviones de combate de la fuerza aérea siria cuando estaban atacando objetivos terroristas o a entorpecer el vuelo de aviones de combate rusos que operaban al este del río Éufrates a finales de noviembre y principios de diciembre de 2017. Sin embargo, el general Gerásimov apuntó en su comparecencia del 6 de diciembre de 2017: “creo que es necesario destacar algunos momentos positivos de los contactos ruso-americanos para resolver la crisis siria”, destacando la operatividad del Memorándum de Entendimiento entre el Ministerio de Defensa ruso y el Departamento de Defensa americano de octubre de 2015 que ha permitido “la ausencia de incidentes graves gracias a las acciones activas de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia y la aviación de la coalición internacional en el espacio aéreo sirio.” Ante el éxito obtenido en el combate a los terroristas yihadistas en Siria, el general Gerásimov ofreció la colaboración para completar la destrucción del Estado Islámico en el noroeste de Irak: “Estamos dispuestos a dialogar y a unirnos a nuestros socios americanos para solucionar este problema”. Pero, precisamente el día antes, la Administración Trump se apuntaba el éxito de la derrota del Estado Islámico, afirmación que sin duda causó sonrojo hasta en sus propias filas –no así en algunos dirigentes europeos, que parecen no tener freno en sus declaraciones públicas-. Por ello, el general Gerásimov decía: “con el trasfondo de los logros de las fuerzas gubernamentales en la liberación de su territorio estatal y considerando la postura de los Estados Unidos respecto al apego a la integridad territorial y a la independencia de Siria, es incomprensible que los americanos aspiren a echar raíces en el país árabe” –se refería en concreto a presencia militar americana de Al Tanaf que obstaculizaba tomar el control de la frontera con Jordania e Irak a las fuerzas gubernamentales sirias-. Como ocurrió en el caso de los trasvases petroleros ilegales en la frontera sirio-turca a finales de 2015, cuando se le acabó la paciencia el mando militar ruso aportó información gráfica más  que suficiente de dicha presencia y de los distintos movimientos de los grupos de terroristas en torno a la base militar americana al interior de Siria. Inmediatamente después de las palabras del Presidente Putin en la base aérea de Hmeymim, el general Surovikin declaró: "Procedo a cumplir la misión asignada del repliegue de las tropas, a saber, veinticinco medios aéreos incluyendo veintitrés aviones de diversos tipos, dos helicópteros Ka-52, un destacamento de la policía militar, otro de operaciones especiales, un hospital de campaña militar y la unidad del Centro de Desminado." De este modo, el mismo día 11 de diciembre de 2017 las unidades aéreas rusas comenzaron a llegar a sus bases permanentes en territorio nacional (Khabarovsk, Ashuluk-Astrakhan, Murmansk, Irkutsk, Ivanovo, Saratov…), a las que siguieron por vía aérea en los días siguientes personal de las unidades terrestres de desminado, policía militar y servicios sanitarios. De nuevo la Administración Trump puso en tela de juicio la retirada de las fuerzas rusas, con lo que persistía la rivalidad dialéctica entre ambos gobiernos sobre la implicación en la guerra en Siria y el éxito -¡ahora sí!- en la derrota del Estado Islámico. Pero, ¿no se supone que el enemigo de todos es el terrorismo yihadista? Parece que siempre habrá terroristas “malos” y terroristas “buenos”, que son aquellos que sirven a los intereses del que les apoya, les arma o les financia, asunto del que se queja amargamente Turquía a sus aliados occidentales como hemos recordado en una de las entradas más recientes del blog: TURQUÍA Y LAS RELACIONES CON EL BLOQUE OCCIDENTAL. Mientras tanto, Rusia ha sido capaz de imponer sus tesis en la guerra civil siria, ha acercado a Turquía y a Irán y ha generado un nuevo escenario político-estratégico en Oriente Medio mucho más favorable a sus intereses.