INTENSA ACTIVIDAD DE LA FLOTA SUBMARINA RUSA EN DICIEMBRE DE 2015

El mes de diciembre de 2015 ha mostrado una intensa operatividad de la Fuerzas Submarinas de Rusia, tanto en lo que se refiere a los submarinos portamisiles (SSBN) como a los submarinos de ataque, incluidos los convencionales, destacando el hecho histórico del primer lanzamiento de un misil de crucero contra un objetivo militar por un submarino ruso. Así, el 8 de diciembre de 2015,  en el marco del dispositivo militar ruso en el conflicto sirio, el submarino convencional de la clase 636.3 Varshavianka B-237 Rostov del Don realizó un ataque con misiles de crucero 3M14 del sistema Kalibr PL contra objetivos del grupo terrorista Estado Islámico en las provincias sirias de Raqqa y Deir ez zor. Según informó el Ministro de Defensa, Sergei Shoigu: “podemos asegurar que hemos causado daños muy significativos a los almacenes de munición, a una fábrica de producción de minas y, por supuesto, a la infraestructura petrolera”. El Ministro de Defensa ruso también reveló que los gobiernos de los Estados Unidos e Israel habían sido advertidos previamente de la acción por parte del submarino Rostov del Don. Al día siguiente, el Presidente Putin realizó una declaración realmente llamativa cuando dijo que los misiles del sistema Kalibr pueden ser dotados con cargas nucleares, pero confiaba en que esa medida no resultara necesaria para luchar de manera eficaz contra los terroristas –sobre este asunto volveremos más adelante- (imágenes disponibles en el canal oficial del Ministerio de Defensa).
  Cuatro días después, 12 de diciembre, le tocó al submarino nuclear portamisiles de la clase 667BRDM Delfin K-51 Verkhoturie efectuar el lanzamiento en inmersión de un cohete estratégico R-29RMU2 Sinevá en el Mar de Barents que, después de efectuar su trayectoria balística, descargó sus ojivas de combate inertes en el polígono de Kura, en la península de Kamchatka, demostrando la plena operativa de las Fuerzas Submarinas Estratégicas (imágenes del canal oficial del Ministerio de Defensa). Este mes regresaron a sus bases navales varias unidades desplegadas en patrullas de combate en diferentes océanos. Así, el 15 de diciembre regresó a la base naval de Rybachyi en la península de Kamchatka el submarino nuclear de la clase 949A Antey K-150 Tomsk después de realizar una misión de entrenamiento para el combate en el océano Pacífico. El submarino nuclear fue recibido en puerto por el Comandante de la Flota Submarina del Pacífico, oficiales de las Fuerzas Submarinas del Pacífico, autoridades de la ciudad de Vilyuchinsk y familiares de los miembros de la tripulación. Según informó el Ministerio de Defensa, la tripulación llevó a cabo las tareas encomendadas, el submarino y sus equipos funcionaron como estaba previsto y en pocas semanas quedaría alistado para una nueva misión de patrullaje. Pocos días después, la tripulación recibió el reconocimiento de la Armada como la mejor de la Flota del Pacífico en el apartado de submarinos lanzadores de misiles de crucero. El día 22 de diciembre regresó a su base de Zaozersk el submarino nuclear de ataque de la clase 671RTMK B-138 Obninsk tras completar una misión de patrulla de largo alcance que incluyó a la vuelta el lanzamiento en inmersión de un misil de crucero desde el Mar de Barents hacia el polígono de Chiza, en la región de Arkangelsk, según informó también el Ministerio de Defensa. El submarino fue recibido en puerto por el Comandante de las Fuerzas Submarinas de la Flota del Norte, Vicealmirante Alexei Moiseev, las autoridades regionales de Murmansk y los familiares de los tripulantes. Debemos señalar que los cuatro submarinos 671RMTK actualmente en servicio, aunque son unidades muy capaces para la lucha antisubmarina y antisuperficie, no serán modernizados dentro del programa de actualización que afecta a los submarinos nucleares (clases 945 Barracuda/Condor, 971 Shchuka-B y 949A Antey), y serán dados baja progresivamente según vayan llegando al final de su vida operativa. Finalmente, el 30 de diciembre retornó a su base de Rybachyi el SSBN de la clase 667BDR Kalmar K-433 Svyatoy Georgiy Pobedonosets después de realizar una patrulla de combate de disuasión nuclear armado con dieciséis cohetes balísticos R-29R. No deja de sorprender la intensa actividad de los SSBN de la clase Kalmar asignados a la Flota del Pacifico ya que se hallan al límite de su vida operativa y serán sustituidos en breve por los nuevos SSBN Borei, el primero de los cuales, el K-550 Alexander Nevsky, se incorporó a la División de Submarinos Estratégicos de la Flota del Pacífico en Vilyuchinsk el pasado 30 de septiembre de 2015, y en los primeros meses de 2016 realizará el tránsito desde la Flota del Norte el K-551 Vladimir Monomakh. El día 31 de diciembre de 2015 regresó a su puerto base de Vidyevo en la península de Kola, el submarino de propulsión nuclear de ataque  de la clase 945A Kondor K-534 Nizhny Novgorod después de una patrulla de larga duración. En puerto fueron recibidos por los comandantes de las Fuerzas Submarinas de la Flota del Norte, oficiales destinados en la base naval y los familiares, que realizaron las tradicionales ofrendas después de la misión de gran duración en el mar. Según informó el Ministerio de Defensa, el submarino y la tripulación desempeñaron las tareas encomendadas por el mando y después de reaprovisionar la nave quedará lista para una nueva campaña. El reforzamiento de las capacidades de combate de las Fuerzas Nucleares Estratégicas es uno de los objetivos prioritarios de la política de defensa nacional de Rusia como ha reiterado recientemente el Presidente Putin en la sesión con los altos mandos militares y el Ministro de Defensa en la sede del Centro de Defensa Nacional el 11 de diciembre de 2015 (declaraciones en el sitio web del Ministerio de Defensa). Por su parte, el jefe del Estado Mayor General, general Valeri Guerásimov, declaró tres días después que Rusia se centrará en el aumento del potencial de los sistemas de ataque y de información y gestión de las fuerzas de disuasión estratégica “hasta un nivel que permita causar un daño inaceptable garantizado al enemigo en cualquier situación.” (declaraciones enRT).

PARA SER EUROPEOS NO LO HACEMOS TAN MAL

El 17 de diciembre tuvo lugar desde el puerto espacial de Kourou el lanzamiento de un cohete Soyuz que transportaba los satélites 11 y 12 del sistema de posicionamiento global europeo Galileo. De este modo, en un año se ha duplicado el número de aparatos desplegados en el espacio, lo que permitirá iniciar los servicios comerciales el próximo año. Precisamente en 2016 se colocarán en órbita cuatro satélites más –con lanzamientos previstos para los meses de marzo y septiembre-, lo que permitirá acercarse al objetivo de despliegue de veinticuatro satélites operativos en 2020 –sobre las características del sistema véase la entrada LA INDEPENDENCIA ESTRATÉGICA EUROPEA-. El sistema Galileo ofrecerá servicios de posicionamiento y navegación a los gobiernos, agencias gubernamentales y empresas privadas en todo el mundo y será interoperable con los sistemas satelitales americano GPS y ruso Glonass. En este sentido, el portavoz de la Agencia Espacial Europea en España, Javier Ventura-Traveset, explicó que el sistema de posicionamiento global europeo tendrá “prestaciones superiores al GPS, esto es resultado de tener unos relojes a bordo de nuestros satélites más precisos, emitir unas señales de modulación más robustas y disponer de un número superior de estaciones sensoras en tierra, lo que nos permite obtener correcciones orbitales y de tiempo de nuestros satélites más precisas”. Más allá del evidente rendimiento comercial en todos los campos de las comunicaciones y el transporte, el sistema Galileo tiene unas aplicaciones militares amplísimas ya que permitirá las comunicaciones seguras entre los mandos militares y las fuerzas desplegadas en cualquier parte del mundo, el vuelo de aeronaves tripuladas y no tripuladas en escenarios de conflicto altamente saturados, la transmisión de órdenes a los submarinos portamisiles en patrulla permanente, el lanzamiento de armas de precisión desde aviones de combate, buques de superficie o submarinos en cualquier escenario bélico –como ha mostrado de forma patente Rusia durante la intervención militar en Siria con el empleo masivo de armas de precisión guiadas por satélite Glonass-; en definitiva, la intercomunicación en tiempo real entre los cinco escenarios del conflicto: tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio. Y esto se podrá hacer de forma autónoma, sin depender de los sistemas de otras grandes potencias como ocurre hasta ahora, lo que significará la definitiva independencia estratégica europea. Ahora bien, como ya advirtió Friedman, las guerras del siglo XXI se librarán en el espacio porque los adversarios buscarán destruir los sistemas espaciales que les permitan seleccionar objetivos y los satélites de navegación y de comunicaciones deberán ser destruidos para inutilizar su capacidad bélica. Por ello, estamos ante una segunda carrera espacial donde también las potencias emergentes están realizando fuertes inversiones en programas espaciales propios y una inevitable militarización del espacio –por ejemplo, China está trabajando también en un vehículo hipersónico no tripulado con ojiva nuclear-. De esto deducimos el principio general de que si alguna potencia consigue poner armas en el espacio, también habrá armas de respuesta. Esto es así porque la disuasión y el control de armamentos están estrechamente vinculados a la cambiante tecnología armamentista.
Un balance sintético de los principales programas en la Agencia Europea del Espacio en 2015 esta disponible en "La ESA cierra  un año exitoso con cuatro lanzamientos", Infoespacial.com, 22 de diciembre de 2015 .

NUEVOS LANZAMIENTOS DE ICBM TOPOL-E EN 2015

El mismo día en que los bombarderos estratégicos de la Aviación de Largo Alcance comenzaban a participar en los ataques aéreos en Siria, las Fuerzas Coheteriles Estratégicas de Rusia (RVSN) efectuaron el lanzamiento de un nuevo ICBM. El día 17 de noviembre se lanzó una versión modificada del cohete Topol, denominada Topol-E, desde el centro de pruebas de misiles de Kapustin Yard que alcanzó el objetivo programado a 2.160 kilómetros en el polígono de Sary-Shagan en Kazakhistán, Asia Central. Según indicaron fuentes de las RVSN el objetivo de este ejercicio era “probar una nueva cabeza de guerra para los futuros ICBM”, seguramente un nuevo vehículo de reentrada para las ojivas de combate. Un nuevo lanzamiento del mismo modelo de cohete estratégico se efectuó el 24 de diciembre de 2015 desde Kapustin Yard en las mismas condiciones, según informó en un comunicado oficial el Ministerio de Defensa, aunque en este caso no se ha identificado hasta ahora el objetivo de la prueba. Hay que tener en cuenta que el 22 de agosto de 2015 se había realizado una prueba similar con un cohete Topol desde el mismo centro de pruebas de cohetes situado en la provincia de Astracán, en el sur de Rusia, así como otros dos lanzamientos anteriores: uno el 20 de mayo y otro el 11 de noviembre de 2014, este último sin referencias oficiales por parte del mando militar o de la industria espacial rusa. Estas pruebas intensivas con ICBM en servicio ponen de manifiesto que el complejo militar-industrial ruso está trabajando de forma acelerada en nuevas cabezas de combate para las ojivas nucleares operativas que estarán preparadas para superar los sistema de defensa antimisiles que los Estados Unidos están desplegando actualmente en su territorio continental, en Europa Oriental y en Corea del Sur y Japón. Esta cuestión fue uno de los asuntos centrales en la reunión del Presidente ruso con los altos mandos militares y el Ministro de Defensa celebrada en Sochi el 10 de noviembre de 2015 para debatir el desarrollo de las fuerzas estratégicas de Rusia. El Presidente Putin ha dicho en numerosas ocasiones que la ampliación del sistema de defensa antimisiles americano es un intento de socavar el sistema de estabilidad estratégica y en Sochi expuso que "vamos a trabajar en el sistema de defensa antimisiles (propio), pero en la primera etapa, como ya hemos dicho en repetidas ocasiones, trabajaremos en sistemas de ataque que sean capaces de superar cualquier sistema de defensa antimisiles" porque  "las referencias a las amenazas nucleares de Irán y Corea del Norte solo sirven para encubrir sus verdaderos planes. Su verdadero propósito es neutralizar el potencial nuclear estratégico de otros Estados poseedores de armas nucleares, a excepción de los Estados Unidos y sus aliados, y en particular, se trata de nuestro país, Rusia". Por ello, "Rusia adoptará las medidas necesarias para fortalecer las capacidades nucleares estratégicas" (declaraciones en RT, 10 de noviembre de 2015). Estas medidas son el despliegue de nuevos regimientos de cohetes estratégicos RS-24 Yars (cinco regimiento en 2015), las pruebas de nuevas ojivas de reentrada con guiado independiente para los cohetes estratégicos en servicio como hemos visto y el desarrollo de un nuevo cohete pesado de combustible líquido basado en silo de cien toneladas y con capacidad de transportar hasta diez ojivas nucleares denominado Sarmat "capaz de superar cualquier defensa antimisiles", cuyas pruebas de vuelo están previstas para la primavera y el verano de 2016 (declaraciones del comandante de las RVSN, general Sergei Karakayev, en RT, 19 de noviembre de 2015).

CHINA ANUNCIA LA COMPRA DE CAZAS RUSOS SU-35

Después de varios años de negociaciones y de anuncios y desmentidos en medios especializados, el 19 de noviembre de 2015 el director general de la corporación estatal Rostej Víctor Chemezov anunció la compra por parte del gobierno chino de veinticuatro aviones de combate Su-35 por valor de dos mil millones de dólares, que serán destinados específicamente a misiones de superioridad aérea. Las principales características de este caza de Sukhoi son la capacidad del sistema de radar para localizar objetivos en modo aire-aire a más de cuatrocientos kilómetros de distancia, la de detección y seguimiento de múltiples blancos al mismo tiempo a distancias superiores a ochenta kilómetros y la de enfrentarse a cualquier adversario potencial con una gran panoplia de misiles aire-aire. De este modo, China se convierte en el primer cliente de exportación del avión de combate más reciente que ha incorporado la Fuerza Aérea rusa –pero en la que representa un paso intermedio hasta la entrada en servicio del avión de combate furtivo del programa PAK-FA Sukhoi T-50 a partir de 2016-. Hay que destacar que la confirmación de esta adquisición se produce en plena escalada de la tensión en el Mar de la China Meridional provocada por la construcción por parte de China de pistas de aterrizaje en varias islas artificiales en el archipiélago de las Spratley –que se encuentran en disputa entre los países del entorno-, lo que ha provocado la más que previsible reacción de los Estados Unidos con el sobrevuelo de aviones militares y la navegación en aguas próximas de buques de guerra de la Armada americana, y al mismo tiempo, en medio de la inesperada intervención militar rusa en Oriente Medio que ha desatascado la guerra civil en Siria a favor del gobierno del Presidente Asad. Estos hechos ponen en evidencia, por un lado, la irreversible pérdida de la hegemonía americana y, por otro, la falta de capacidad del Bloque occidental para resolver conflictos en los que intervienen potencias medias y Estados clientes con intereses económicos y estratégicos divergentes.
El 15 de enero de 2016 se informó en medios rusos que los primeros Su-35 para la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF) se entregarán entre octubre y diciembre de 2016.

LA AVIACIÓN DE LARGO ALCANCE INICIA OPERACIONES AÉREAS EN SIRIA

En el marco de las operaciones aéreas que desarrollan las Fuerzas Armadas rusas en Siria desde el 30 de septiembre de 2015 en apoyo del gobierno del presidente Asad, día 17 de noviembre se sumaron a los ataques los bombarderos estratégicos de la Aviación de Largo Alcance (DA). Según la información oficial aportada por el alto mando militar ruso, ese día participaron en los ataques aéreos seis bombarderos Tu-95MS del 184º Regimiento y cinco Tu-160 del 121º Regimiento de la Guardia de la 6950ª Base Aérea de Engels, en Saratov, que efectuaron el lanzamiento de treinta y cuatro misiles de crucero, así como catorce bombarderos supersónicos Tu-22M3 de la base aérea de Mozdok que lanzaron bombas convencionales contra objetivos del Estado Islámico u otros grupos terroristas en las provincias de Alepo, Idlib y Raqqa. No obstante, analistas especializados consideran que durante el primer día de operaciones no participaron más de tres Tu-95MS y uno o dos Tu-160 que lanzaron un total de veinticuatro misiles de crucero: dieciséis misiles furtivos Kh-101 –misil de carga convencional que entró en servicio en 2012 y que en la versión con ojiva nuclear se denomina Kh-102- y otros ocho misiles Kh-555 –versión con carga convencional del misil nuclear Kh-55-. El día siguiente, 18 de noviembre, se llevaron a cabo nuevos ataques por parte de dos Tu-160 que lanzaron entre ocho y doce–las fuentes difieren en el número- misiles de crucero Kh-555, y otros doce Tu-22M3 que partieron en dos oleadas de otros tantos aviones desde la base aérea de Mozdok. El día 19 de noviembre dos Tu-160 y dos Tu-95Ms lanzaron contra objetivos militares en Siria dieciséis misiles Kh-101 y cinco Kh-555 respectivamente, acompañados de dos nuevas oleadas de doce Tu-22M3. El día 20 de noviembre dos bombarderos Tu-160 realizaron en una misión de largo alcance de más de 13.000 kilómetros de distancia: los bombarderos despegaron de la base Olenegorsk en Olenya, península de Kola, volaron en dirección al Océano Atlántico, cruzaron el Estrecho de Dinamarca, bordearon las Islas Británicas y la Península Ibérica y penetraron en el Mediterráneo por el Estrecho de Gibraltar, donde tomaron la ruta directa hasta Siria, desde donde fueron escoltados por cazas Su-30SM de la VVS con base en Hmeymin para lanzar sus misiles Kh-555 y, posteriormente, continuar a través del espacio aéreo de Irak e Irán –donde fueron escoltados a su vez por cazas F-14 de la IRIAF- con dirección al Mar Caspio y alcanzar definitivamente la base aérea de Engels después de un vuelo de dieciséis horas y veinte minutos. Ese mismo día, otros dos Tu-160 y un Tu-95MS que despegaron desde Engels lanzaron dieciséis misiles furtivos Kh-101  y seis Kh-555 respectivamente. Estos ataques fueron acompañados, como en los días anteriores, por dos nuevas oleadas de bombardeo de doce Tu-22M3 con base en Mozdok. Precisamente, el día 20 de noviembre se produjo una nueva oleada de ataque por parte de barcos de guerra de la Flotilla del Caspio que lanzaron dieciocho misiles 3M-14T contra objetivos militares en las provincias de Alepo, Idlib y Raqqa –el primer empleo en combate real de los misiles de ataque a tierra del sistema Kalibr tuvo lugar el 7 de octubre de 2015 contra objetivos en las mismas provincias sirias- . En el desarrollo de estas misiones de combate de largo alcance, los bombarderos estratégicos de la DA están apoyados por los aviones de repostaje en vuelo Il-78 del 203º Regimiento con base en Ryazan. Es preciso destacar se trata de las primeras misiones de combate real llevadas a cabo por los bombarderos estratégicos Tu-95MS y Tu-160 de la Aviación de Largo Alcance en su historia. En el caso de los Tu-22M3 versiones anteriores ya participaron en operaciones aéreas en las guerras de Afganistán en los años ochenta, en Chechenia en los noventa y en la Guerra de Georgia en el verano de 2008 donde fue derribado uno de ellos de la versión de reconocimiento en servicio en la VVS. Estas misiones de ataque rusas han sido sorprendentes también porque se han empleado misiles que no se habían empleado hasta ahora o que, incluso, se desconocía que estaban en servicio o en producción. Los analistas occidentales conocen estos sistemas de armas y las capacidades por la información de que disponen pero el estado de producción, la entrada en servicio, las cantidades, la disponibilidad, la precisión y la calidad de los mismos solo lo conocen los mandos militares rusos, que, como decimos, han conseguido sorprender a propios y extraños por las implicaciones estratégicas que tiene el despliegue regular de estos sistemas más allá de las fronteras de Rusia.

Misiones de bombardeo del 17 de noviembre de 2015. Fuente: Ministerio de Defensa de Rusia.

Misiones de bombardeo del 20 de noviembre de 2015. Fuente: Ministerio de Defensa de Rusia.

Sobre la Aviación de Largo Alcance como componente de las Fuerzas de Disuasión Nuclear de Rusia, véase nuestra entrada LAS FUERZASAÉREAS ESTRATÉGICAS DE RUSIA EN 2012.

LAS FUERZAS NUCLEARES DE RUSIA PRUEBAN SU CAPACIDAD DE MANDO Y CONTROL PARA LA GUERRA NUCLEAR

El pasado día 21 de octubre la Fuerza Aérea de los Estados Unidos efectuó el lanzamiento de un misil balístico (ICBM) Minuteman III desde la base aérea de Vandenberg en California, que alcanzó el objetivo programado en algún lugar de las islas Marshall en el Pacífico central después de volar 6.700 kilómetros con una carga inerte. Como comentamos en la entrada anterior del blog, estas pruebas forman parte del programa anual del Mando de Ataque Global de los Estados Unidos para validar la capacidad operativa de la fuerza de ICBM basada en tierra. Pues bien, solo siete días después las Fuerzas de Cohetes Estratégicos de Rusia (RVSN) han respondido con el lanzamiento de un cohete balístico RS-24 Yars basado en silo que se lanzó desde el cosmódromo de Plesetsk, en el norte de la Rusia europea, para alcanzar los objetivos programados en el polígono de Kura, Kamchatka, en el Extremo Oriente ruso. En este caso, la trayectoria de vuelo superó también los 6.000 kilómetros de distancia, aunque el alcance operativo máximo de este ICBM es de 11.000 kilómetros según se recoge en diferentes fuentes abiertas. El mando de las RVSN informó que la prueba ha servido para comprobar la fiabilidad del siguiente lote de cohetes Yars producidos en la planta de Votkinsk que se van a entregar en los próximos años –información que recoge RT- y validar la capacidad de combate de la nueva ojiva de reentrada múltiple que cargan estos cohetes –información que recoge Pavel Podvig en su blog-. La prueba resultó un completo éxito según confirmó el coronel Igor Egórov, portavoz de las RVSN: “hemos alcanzado los objetivos y cumplido todas las metas” programadas para esta ejercicio. Dos días después, el 30 de octubre de 2015, se desarrolló un ejercicio global de guerra nuclear para validar los sistemas de mando y control nacionales que implicó a las RVSN, las Fuerzas Submarinas Estratégicas, la Aviación de Largo Alcance y el Ejército. Según informó el Ministerio de Defensa de Rusia: "durante el ejercicio se ha puesto a prueba la fiabilidad del envío de señales y órdenes de entrenamiento y combate a través de toda la cadena de mando: desde el Centro de Gestión de la Defensa Nacional de la Federación de Rusia hasta los puestos de mando de formaciones y unidades incluidos. Han participado unidades y grandes unidades de la Fuerza de Misiles Estratégicos, las Flotas del Norte y del Pacífico, la Flotilla del Caspio y la aviación estratégica”. Las RVSN realizaron el lanzamiento de un cohete Topol desde Plesetsk que alcanzó el objetivo programado en Kura. Al mismo tiempo sendos submarinos portamisiles de las Flotas del Norte y del Pacífico lanzaron dos SLBM: el SSBN K-117 Bryansk disparó un cohete R-29RM Sinevá en inmersión en el Mar de Barents con destino al polígono de Kura y el SSBN K-223 Podolsk un cohete R-29R desde el mar de Okhotsk, esta vez con destino al polígono de Chiza, al norte de la Rusia europea; ambos cohetes alcanzaron los objetivos programados. Por su parte, la Aviación de Largo Alcance empleó un bombardero estratégico Tu-160 para el lanzamiento de vuelo de misiles de crucero con capacidad de carga nucleare contra los polígonos de Pemboy, en la república rusa de Komi, y Kura. Finalmente, un sistema móvil Iskander disparó un cohete de corto alcance con capacidad nuclear desde Kapustin Yar. Rusia desarrolla estos ejercicios de guerra nuclear global anualmente con la finalidad de validar los sistemas de mando y control desde la cúspide del Poder Político, el Presidente de la Federación, que daría la orden de lanzamiento, hasta los mandos operativos de los diferentes componentes de las Fuerzas de Disuasión Nuclear. Con estas pruebas, las grandes potencias ponen de manifiesto una vez más la importancia absoluta que le conceden a las armas nucleares para el mantenimiento de su estatuto de privilegio en el sistema internacional –parece oportuno recordar que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las naciones Unidas son precisamente las cinco únicas potencias nucleares legales, conforme establece el Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968- y cómo, con independencia de declaraciones políticas más o menos cándidas sobre la eliminación para siempre de las armas  nucleares, mantienen costosísimos programas de actualización y renovación de sus arsenales estratégicos. Como hemos dicho en otras ocasiones, la fuerza se usa y se continuará usando en las relaciones internacionales y es la teoría realista la que puede explicar de forma adecuada las relaciones entre las grandes potencias porque estas se rigen, invariablemente, por el principio del equilibrio de poder. 



Plesetsk, 28 octubre 2015.



Rusia, 30 de octubre de 2015.

LA FUERZA AÉREA AMERICANA VALIDA LAS CAPACIDADES DE SUS ICBM

En la entrada de febrero pasado LA FUERZA DE ATAQUE NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS examinamos la capacidad de combate nuclear de la Fuerza Aérea (USAF) con los datos más recientes disponibles en fuentes abiertas. Además de la fuerza de bombarderos tripulados que se halla inmersa en un proceso de modernización de los B-2 y, a más largo plazo, de sustitución con el programa LRS-B, la USAF monopoliza los misiles basados en silos de una fuerza cada vez más reducida y vetusta compuesta  por tres Alas de Misiles con bases en Warren (Wyoming), Minot (Dakota del Norte) y Malstrom (Montana) que agrupan unos 450 ICBM Minuteman III que portan actualmente una única ojiva nuclear del tipo W78 de 335 kilotones o W87 de 300 kilotones, aunque mantienen la capacidad de cargar ojivas nucleares de reentrada independiente (MIRV) conforme a las previsiones de la Revisión de la Postura Nuclear de los Estados Unidos de 6 de abril de 2010. Es más, en actualización de la estrategia de empleo de armas nucleares de 2013 el Presidente Obama reafirmó la postura vigente de mantener una fuerza de combate nuclear en estado de alerta. Para mantener intactas las capacidades de guerra nuclear, la Fuerza de ICBM está implementando un programa de modernización de más de 8.000 millones de dólares destinado a extender la vida operativa de los misiles en servicio hasta 2030. Sin embargo, de forma paralela dicha fuerza se irá reduciendo en los próximos años hasta alcanzar los 400 misiles operativos y 50 almacenados con la finalidad de ajustarse a las estipulaciones del Tratado START de 8 de abril de 2010. Más adelante se contempla la introducción de un nuevo misil estratégico en un programa conjunto con la Armada y cuyos requerimientos iniciales se establecieron el 17 de mayo de 2012. Para mantener la calificación de combate de esta fuerza periódicamente se realizan lanzamientos de misiles que están al máximo de su vida útil. Así, el 21 de octubre la USAF llevó a cabo un ejercicio de disparo y vuelo en toda su trayectoria balística de un misil Minuteman III desde la base aérea de Vandenberg, en California, hasta impactar su ojiva inerte en un punto no determinado del archipiélago de las Islas Marshall en el océano Pacífico, esto es, a una distancia de 6.700 kilómetros.
En otro ensayo nos hemos ocupado de la fuerza de combate nuclear embarcada en los SSB de la Armada: Pérez Gil, L.: “La Fuerza de Disuasión Nuclear embarcada de los Estados Unidos en 2013”, Revista General de Marina t. 265, noviembre de 2013, pp. 683-688.

ESTADO DE LOS ARSENALES NUCLEARES ESTRATÉGICOS DE LAS GRANDES POTENCIAS A SEPTIEMBRE DE 2015

Semestralmente se actualizan los datos de los arsenales nucleares de los Estados Unidos y Rusia conforme a las cláusulas de transparencia de información entre las partes previstas en el Tratado de Armas Estratégicas (START) firmado en Praga el 8 de abril de 2010. Por ello, el Departamento de Estado americano publica este mes en su sitio web los datos correspondientes a 1 de septiembre de 2015. Los Estados Unidos mantienen desplegados 762 vectores de lanzamiento entre misiles basados en tierra (ICBM), misiles lanzables desde submarinos (SLBM) y bombarderos estratégicos que están dotados de 1.538 armas nucleares –hay que tener en cuenta que cada bombardero cuenta como una sola arma nuclear a los efectos cuantitativos previstos en el Tratado START-. El total de lazadores operativos y no operativos, pero disponibles, es de 898. Comparativamente el 1 de marzo de 2015 se declararon 785 sistemas operativos, 1.597 armas nucleares y 898 vectores de lanzamiento. Por su parte, las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia mantienen operativos 526 lanzadores dotados de 1.648 armas nucleares y 877 vectores operativos y no operativos. En marzo de 2015 estas cifras eran de 515 vectores, 1.582 armas nucleares y 890 sistemas de lanzamiento. El incremento sensible en el número de armas nucleares estratégicas desplegadas por Rusia (66) se debe a la entrada en servicio operativo del segundo submarino portamisiles de la clase Borei denominado K-550 Alexander Nevsky, que el pasado 30 de septiembre se incorporó al 16º Escuadrón de Submarinos de la Flota del Pacífico con base en Vilyuchinsk, en la península de Kamchatka, Extremo Oriente ruso, y también ocho nuevos ICBM basados en silos  y doce móviles en las Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RVSN), al mismo tiempo que se han dado de baja cohetes que han llegado al final de su vida operativa.
Los datos correspondientes al semestre anterior aparecen en la entrada correspondiente del blog de abril de 2015.

EL SUBMARINO S-80 PARA LA ARMADA ESPAÑOLA

En el número más reciente de la Revista General de Marina, publicación oficial de la Armada Española, y dedicado precisamente a los cien años del Arma Submarina, se publica un más que recomendable artículo del capitán de navío Nicolás Monereo Alonso sobre el estado actual de uno de los programas prioritarios del Ministerio de Defensa, el Programa S-80 cuyas características principales son un nuevo sistema de propulsión y gran autonomía en inmersión, el único que por cuestiones tecnológicas y de ingeniería, y no por motivos presupuestarios como pudiera a priori pensarse, está acumulando tal cantidad de retrasos que ponen en peligro mantener la capacidad de combate submarina de la Armada. Desde que se descubrió el problemas de los pesos a principios de 2013 los medios de comunicación generalistas se han cebado en las críticas a la Armada y a la empresa estatal Navantia por su aparente falta de capacidad para acometer un proyecto de tal complejidad porque era la primera vez que en España se diseñaba y construía un submarino para la Armada sin asistencia extranjera –como si esto no hubiera ocurrido con el programa del SSN Astute de la Royal Navy que acumula un retraso de cincuenta y siete meses y ha requerido la asistencia de ingenieros americanos de la empresa General Dynamics Electric Boat para resolverlos-. De hecho, cuando se tuvo constancia del problema, el primer submarino de la serie de cuatro unidades ya se encontraba en un estado avanzado de construcción. El autor, que es precisamente el jefe del Programa S-80, afirma que “teniendo una idea clara de lo que ha ocurrido, será posible entender mejor la situación en la que se encuentra el programa, las circunstancias que lo rodean y el impacto de las futuras decisiones que se adopten”. A lo largo del ensayo examina el concepto del S-80, los problemas que surgieron a lo largo del programa, precisamente la crisis de los pesos, el rediseño del submarino como consecuencia de la detección del problema, el estado actual y el futuro del programa. El capitán de navío Monereo Alonso concluye que “a corto plazo, podemos decir que hay un proyecto viable y que, salvo ciertas desviaciones aceptadas por la Armada, cumple con la mayor parte de los requisitos iniciales; hay un astillero envuelto en un proceso de transformación orientado a potenciar su capacidad de abordar proyectos de esta entidad y se cuenta con el apoyo de importantes socios tecnológicos con marcada experiencia.”, la US Navy y General Dynamics Electric Boat. Pero, sin aportar fechas concretas, afirma que “ese producto tardará todavía en llegar, lo que va a poner al Arma Submarina en una posición difícil que, con toda seguridad, afectará al adiestramiento y moral de los submarinistas, cuyas perspectivas de carrera pueden verse frustradas al no contar con una Flotilla mínimamente operativa durante los próximos años.” No obstante, el Secretario de Estado de Defensa Argüelles afirmó el 7 de octubre de 2014 que la fecha más segura para la entrega de la primera unidad a la Armada será 2018 –hay que recordar que en junio de 2012 se dio de baja el submarino S-72 Siroco por no disponer de créditos presupuestarios para llevar a cabo su cuarta gran carena, y que en 2016 se dará de baja el S-71 Galerna-. Mientras tanto el coste del programa se ha elevado a los 2.344 millones de euros.
Referencia completa: Monereo Alonso, N.: «El futuro del Arma Submarina: el S-80», Revista General de Marina t.269, agosto/septiembre de 2015, pp. 357-365.


¡12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional!

EL ACUERDO COMERCIAL DEL PACÍFICO: NUEVO ESLABÓN DE LA POLÍTICA DE CONTENCIÓN A CHINA

El 5 de octubre se hizo pública en la ciudad de Atlanta (Estados Unidos) la conclusión de las negociaciones para un nuevo acuerdo comercial en la cuenca del Pacífico denominado Asociación Transpacífica (TPP) que engloba a doce países de ambos lados de cuenca oceánica desde los Estados Unidos hasta Chile y de Australia a Japón. Las negociaciones, que han durado cinco años, se han llevado a cabo con discreción entre las partes debido a los asuntos sensibles que se trataban como son la reducción y eliminación de aranceles comerciales, la protección de la propiedad intelectual, la armonización de la normativa laboral o la regulación medioambiental. En las declaraciones públicas se afirma que se trata del mayor acuerdo comercial de la historia, ya que agrupa a casi el cuarenta por ciento del PIB mundial, la oportunidad que se representa para el desarrollo económico mundial al reducir las barreras arancelarias y fomentar el libre comercio, así como de la influencia que tendrá en las actuales negociaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea para un acuerdo de libre comercio transatlántico –véase cómo se erige el Bloque Occidental-. También se alude de pasada a que China se ha quedado fuera de dicho pacto, como si hubiera sido posible que China estuviera dentro –es como si se hubiera planteado la idea de una Unión Soviética dentro de la Comunidad Europea durante la Guerra Fría-. En realidad, este acuerdo lo que hace es acercar más si cabe a los países que forman parte de la comunidad de naciones libres del Pacífico: los Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Australia, Nueva Zelanda y Japón, ya agrupadas entre ellas en acuerdos de seguridad mutua –falta Corea del Sur, por ahora- y que, con este nuevo acuerdo comercial, estrechan la unión entre ellas. En este sentido se expresaba el ministro de Economía japonés Akira Amarai cuando declaró que el TPP tiene una importancia regional estratégica más allá del comercio. En Pekín consideran adecuadamente que se trata de un acuerdo impulsado por los Estados Unidos para contener el auge chino como potencia global, recordando las palabras del Presidente Obama: “no podemos dejar que países como China dicten las reglas del comercio mundial. Nosotros debemos escribir esas reglas.” En efecto, la paciencia de la Administración Obama en las negociaciones que han llevado a la conclusión y firma del TPP pone de manifiesto, una vez más, el alcance de la política de contención que los Estados Unidos están desarrollando frente a China desde el final de la anterior Administración americana. Por eso el supuestamente proceloso proceso de ratificación en el Senado donde hay mayoría republicana tendrá una resolución positiva ya que sirve a los intereses nacionales de los Estados Unidos y contribuye al mantenimiento del régimen internacional de seguridad. Como ya hemos indicado en otra ocasión, a China, o a cualquier otra potencia o conglomerado de potencias que eventualmente se pueda formar, le quedan muchas décadas para poder encontrarse en disposición de desafiar el poder global americano, siendo realistas se tendrían que dar muchos cambios en la estructura internacional para que esto ocurriera y no antes de 2050, o quizás ni siquiera en este siglo como ha escrito Friedman en Los próximos cien años (trad. de The Next 100 Years. A forecast for the 21st Century. Nueva York, 2010). Nuestras consideraciones al respecto se recogen en el ensayo “Auge de China y poderío global americano” publicado en ANEPE en septiembre de 2013.

EL LENGUAJE DE GUERRA FRÍA DE STOLTENBERG

Desde que Javier Solana dejó la Secretaría general de la Alianza Atlántica se fue instalando progresivamente un nuevo lenguaje de confrontación con Rusia en las instituciones atlánticas. Y aunque parecía que no se podía superar el discurso vacuo y propio de etapas anteriores del sistema europeo de seguridad del anterior Secretario Anders Rasmussen, los conflictos de Ucrania y de Siria –vamos a dejar de lado por ahora la responsabilidad del Bloque occidental en el estallido de ambos- han dado argumentos al nuevo Secretario general Jens Stoltenberg (lo es desde el 1 de octubre de 2014) para continuar con el “lenguaje de Guerra Fría”, sin duda más esperable en los funcionarios de Washington que en los burócratas de Bruselas. Pero es lo que pasa cuando se pone al frente de instituciones internacionales que tienen que gestionar la paz y la seguridad a políticos de países menores que no se juegan nada o casi nada en los asuntos internacionales, lo que vemos continuamente tanto en el caso de los funcionarios de la Alianza como en los burócratas de la Unión Europa. Tras la reunión de los Ministros de Defensa de la Alianza Atlántica del 8 de octubre en la que se examinaron la retirada de Afganistán, la guerra en Siria, el refuerzo militar en el flanco sur y oriental de la Alianza y las relaciones con Georgia –¡todos asuntos de extrema importancia para la seguridad europea!- el Secretario general Stoltenberg lanzó una “dura” advertencia a Rusia por haber violado el espacio aéreo turco en varias ocasiones desde que inició la campaña aérea contra los rebeldes y yihadistas en Siria, y anunciaba: “la OTAN ha elevado su capacidad y está preparada para defender a cualquier socio, incluida Turquía”. Sin embargo, su preocupación se acerca más a los intereses de determinados sectores de la política exterior de Washington que a los del gobierno turco, que es quien ha gestionado directamente con Moscú los incidentes aéreos de esta semana. Dice Stoltenberg: “mi preocupación es que los rusos no se dirigen principalmente contra el Estado Islámico, sino contra otros grupos de la oposición. Además, están apoyando al régimen sirio y no contribuye a restablecer la paz”. La Alianza Atlántica ha decidido que el gobierno de Al-Asad es no democrático y que, por tanto, debe ser derrocado. Lo que habría que hacer es recordarle al señor Stoltenberg que entre sus obligaciones como Secretario general de la Alianza está la de mantenerse atento a las declaraciones de los principales dirigentes internacionales y, por supuesto, a lo que dicen el Presidente Putin y el Ministro de Relaciones Exteriores ruso Sergei Lavrov durante la celebración de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas durante la última semana de septiembre, quienes dejaron perfectamente claro cuál es la política de Rusia en la guerra civil siria. Lo que se dilucida es que, para sorpresa de los políticos atlantistas, Rusia es un nuevo actor en Oriente Medio, actor decidido pero cauto, y que sigue estrictamente la línea de sus intereses nacionales: le interesa, claro está, un acceso al Mediterráneo y una o más bases aéreas en territorio sirio. Por ello, en contra de lo que piensa Stoltenberg, y también el Secretario de Defensa Ashton Carter o el gobierno francés, Siria no “necesita una transición política”, sino que lo que precisa es la erradicación de la amenaza terrorista, tanto del Estado Islámico, como de los grupos adheridos a Al-Qaeda como Al-Nusra y los grupos rebeldes que han llevado al país a una guerra civil que dura ya cuatro años y que ha causado más de trescientos mil muertos y dos millones de desplazados, precisamente los que están llegando a Europa vía Turquía –véase nuestra entrada del mes de septiembre LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS EN EUROPA-. Pero, la intervención militar directa de Rusia en Siria es una nueva excusa –como lo fueron primero Georgia y más tarde Ucrania- para continuar acercando la Alianza a las fronteras de Rusia. Así, en septiembre se abrieron cuarteles de entrenamiento aliado en Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania y Bulgaria, y en octubre se hará lo mismo en Hungría y Eslovaquia, según ha declarado el portavoz de la Alianza como “efecto disuasorio” frente a la amenaza rusa. Es decir, se sigue violando de forma consciente los Acuerdos entre Gorbachov y Kohl que permitieron la reunificación de Alemania en la década de los noventa. La perseverancia en el error es una constante histórica. 

Y LOS CHINOS TAMBIÉN A LO SUYO: EL SISTEMA DE NAVEGACIÓN SATELITAL BEIDOU

En la entrada del mes de septiembre titulada MIENTRAS TANTO MIRAMOS AL ESPACIO dimos cuenta de la puesta en servicio de dos nuevos satélites del sistema de navegación por satélite europeo. El sistema Galileo, que está diseñado para interactuar con los sistemas americano GPS y ruso Glonass, estará plenamente operativo en 2020 cuando se complete la constelación de treinta satélites –veinticuatro operativos y seis en reserva- en órbita terrestre media a 23.222 kilómetros de altitud distribuidos en tres planos inclinados con un ángulo de 56º hacia el ecuador con alcance global, mejorando la precisión del posicionamiento de los sistemas americano y ruso especialmente en las regiones más cercanas a los polos. Pues bien, China lanzó el miércoles 30 de septiembre un cohete LM-3B desde el Centro de Lanzamiento de Satélite de Xichang, provincia de Sichuan, que colocó en órbita el satélite número veinte de su propio sistema de navegación espacial Beidou. Según informó la agencia china de noticias Xinhua, el aparato está equipado por primera vez con un reloj atómico de hidrógeno y un nuevo sistema de señal de navegación que serán puestos a prueba en los próximos meses. El sistema Beidou ofrece hasta ahora cobertura regional, en 2018 ofrecerá cobertura para Asia y Europa y en 2020 alcanzará alcance global. Ante esta vorágine de lanzamientos de satélites y de despliegue de constelaciones espaciales –además de las anteriores citadas, la India está desplegando su propio sistema de alcance regional para el océano Índico e Irán ha anunciado que iniciará el desarrollo de un sistema nacional propio- nos planteamos la siguiente cuestión: ¿cuántos satélites hay en el espacio? Según informaciones hechas públicas por la NASA actualmente hay unos 5.600 satélites orbitando alrededor de la tierra de seis mil que fueron lanzados a partir de 1957, pero solo en torno a unos ochocientos se encuentran operativos. Esta cifra es difícil que sea exacta porque las grandes potencias no revelan el número ni características de sus principales satélites militares y de inteligencia en servicio y porque hay algunos aparatos que han perdido su posición original llevando órbitas erráticas. Esto pone de manifiesto que existe una auténtica carrera espacial entre las grandes potencias, comparable con la carrera nuclear que se desarrolló entre las dos superpotencias durante la Guerra Fría, pues como puso de manifiesto Friedman las guerras del futuro se dirimirán en el espacio[1], entendida esta guerra como una guerra entre grandes potencias.


[1] Los próximos cien años. Ediciones Destino. Barcelona, 2010 (trad. de The Next 100 Years. A forecast for the 21st Century. Random House. Nueva York, 2010).

LA HISTORIA, SIEMPRE LA HISTORIA: FRANCIA ATACA EN SIRIA

Ante el creciente despliegue de poder aéreo ruso en Siria a partir del 19 de septiembre ¿cómo podía Francia quedar impasible? Parece oportuno recordar que Siria era una de las partes que se entregó a Francia por aplicación del Acuerdo secreto Sykes-Picot de mayo de 1916 en el que las grandes potencias pactaron el reparto del Imperio Otomano cuando finalizara la Guerra Mundial. De hecho, cuando la administración francesa procedió a su vez a una nueva división del territorio asignado, estaba preparando el camino para la eventual independencia de los nuevos Estados de Siria y Líbano, dos países lo suficientemente pequeños para que pudieran continuar siendo manejados por la potencia originaria incluso después de su independencia formal. Dejando de lado ahora todo el período de descolonización y la influencia soviética en Siria durante la Guerra Fría –incluido el período de las guerras árabe-israelíes-, la realidad es que París siempre se ha mostrado renuente a renunciar a un papel destacado en Próximo Oriente, a pesar de que su capacidad de influencia y de proyección del poder militar sean exiguas en comparación con las potencias principales intervinientes en la región como los Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudí o incluso Irán. Pues bien, para recordar su presencia permanente en la región, ahora que Rusia descarga su potencia militar contra las organizaciones yihadistas y el Estado Islámico en Siria, Francia llevó a cabo el 27 de septiembre operaciones aéreas en territorio sirio. Una fuerza de ataque que despegó de la base aérea de Al-Dhafra en los Emiratos Árabes Unidos bombardeó un centro de entrenamiento de terroristas cerca de Deir Ezzor, al este de Siria. Según anunció el Presidente Hollande durante su asistencia a las sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York la operación se llevó a cabo porque “amenazaba la seguridad de nuestro país”. En un comunicado presidencial se insiste en que “nuestro país confirma así su decidido compromiso para luchar contra la amenaza terrorista que constituye Daesh” y que se continuarán con las acciones militares “cada vez que nuestra seguridad nacional esté en juego”. Pero, comparativamente los ataques aéreos franceses son insignificantes al lado de la potencia de la intervención militar rusa o incluso la de la errática coalición internacional liderada por los Estados Unidos. Sin embargo, eso no es tan importante como mostrar que tiene una estrategia propia para la región que incluye la lucha contra el terrorismo internacional, lo que se remarcaba con las palabras del Primer Ministro Valls cuando dijo hace unas semanas en el parlamento: “solo nosotros elegimos las zonas de sobrevuelo y solo nosotros elegiremos los objetivos”. Una estrategia que ha supuesto que Francia haya sido una de las potencias que más ha atizado durante cuatro años la guerra civil en Siria y que, cuando no se ha conseguido una solución “a la libia”, haya insistido en todos los foros internacionales en que cualquier solución política debe pasar por la salida del Presidente Al-Asad del poder. Precisamente lo contrario de lo que ha declarado el Presidente Putin, y de lo que ha terminando aceptando la Administración Obama con tal de evitar implicarse directamente en una tercera, e interminable, guerra en la región de Oriente Medio. La Historia, siempre la Historia, tenaz, recordando persistentemente lo que hemos hecho mal y como seguimos haciéndolo.

“LA INTERVENCION MILITAR DE RUSIA EN SIRIA”

Este es el título de la Columna de Opinión que he publicado en el sitio web de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) del Ministerio de Defensa Nacional de Chile en el que analizo la implicación militar directa de Rusia en el conflicto sirio desde la teoría del régimen.

El Presidente Putin declaró a primeros de septiembre durante la asistencia al Foro Económico de Vladivostok que Rusia mantenía contactos permanentes con el gobierno sirio y con otros países de la región –entiéndase Irán y también el gobierno iraquí al que actualmente se está suministrando armamento avanzado para combatir al Estados Islámico-, pero respecto a la posibilidad de una intervención militar directa dijo que “aunque estamos considerando varias posibilidades, por ahora no está en nuestra agenda”. A continuación precisó que “decir que estamos dispuestos a hacerlo es actualmente prematuro, pero estamos dando a Siria un apoyo serio y equipamiento y entrenamiento a fuerzas con armamento”. En este período el Mando Militar ruso estaba preparando el despliegue militar en Siria, que se precipitó a partir del 19 de septiembre con el envío de una impresionante fuerza aérea que se ha establecido en la base aérea de Latakia…”

El texto completo de libre acceso se encuentra disponible aquí.
También recomendamos el ensayo de Javier Jordán Enamorado "La intervención militar de Rusia en Siria: oportunidades y desafíos", en Documento Marco IEEE núm. 27/2015, 27 de octubre de 2015.

Для Анастасии.

MIENTRAS TANTO MIRAMOS AL ESPACIO: SE INCREMENTA LA CONSTELACION EUROPEA GALILEO

El pasado 10 de septiembre la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzó desde la base espacial de Kourou en la Guayana francesa un cohete ruso Soyuz –estimado lector, sí, es correcto, un cohete ruso- que transportaba dos nuevos satélites del sistema de navegación global europeo. Con la incorporación de estos satélites –a finales de año se pondrán en órbita dos más- el sistema de posicionamiento global Galileo suma ya diez aparatos de los treinta que tendrá cuando esté completado al final de la década para dar cobertura de posicionamiento de altas prestaciones en todo el planeta y mantener seis satélites de reserva que entrarán en servicio rápidamente en caso de avería o pérdida de uno o varios de los veinticuatro que permanecerán operativos de forma simultánea. Como hemos comentado en entradas anteriores de este blog, la puesta en servicio de este sistema satelital integrado europeo permitirá a los socios europeos desarrollar sus comunicaciones de forma independiente del sistema americano GPS, potenciará nuevas sinergias en el transporte europeo por carretera, marítimo y aéreo, este último excesivamente saturado en el espacio europeo, ofrecerá estos mismos servicios a terceros clientes que podrán optar entre el sistema americano, el europeo o el ruso Glonass o interoperar conjuntamente tanto con el GPS o el Glonass. Por eso, el Director General de la ESA Jan Wörner explicó el 10 de septiembre que “estamos aumentando progresivamente el número de satélites en órbita e instalando estaciones en tierra por todo el mundo, así que Galileo tendrá pronto un alcance global. Ya se está acercando el día en que Galileo esté plenamente operacional”, para terminar enfatizando que “será un gran día para Europa”. Con una inversión enorme de 7.000 millones de euros –mayor que lo que se ha invertido ya en el Gran Acelerador de Hadrones del CERN-, expertos independientes estiman unos retornos de 90.000 millones de euros durante los próximo veinte años. Pero también, y no es menos importante en términos estratégicos, a través del Servicio Público Regulado (PRS) servirá a las necesidad de comunicaciones cifradas de los gobiernos europeos, con implicaciones estratégicas fundamentales con será apoyar en el despliegue de los submarinos nucleares portamisiles franceses y británicos en sus patrullas oceánicas permanentes o llevar a cabo operaciones de ataque con misiles aéreos y navales sin necesidad de depender del GPS como hasta ahora –no olvidemos que se trata de un sistema desarrollado por los militares y bajo el control del Departamento de Defensa- y, en consecuencia, sin el veto americano a operaciones militares que podrían emprender los socios europeos… eso sí, cuando los dirigentes europeos adquieran conciencia política de que el poder se impone normalmente por la razón, pero también, y en determinados casos, se requiere el uso de la fuerza.   

LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS EN EUROPA

En la entrada del mes pasado titulada Dar un paso atrás está fuera de toda discusión tratamos sobre la decisión del Poder Político turco de enfrentar militarmente la amenaza que representa para la seguridad del país el terrorismo de los independentistas kurdos, tras el anuncio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) el 12 de junio pasado de reanudar la lucha armada. Turquía ocupa un espacio geoestratégico decisivo, en el que actualmente interactúan dos grandes potencias, como son los Estados Unidos y Rusia –que en menos de una semana ha desplegado una imponente fuerza aérea en territorio sirio-, y otras potencias regionales que quieren imponerse en los espacios de inestabilidad en los que se han convertido los antiguos Estados de Irak y Siria. Se puede debatir extensamente sobre la responsabilidad del Bloque Occidental en la destrucción de los regímenes que controlaban cada uno de estos países –que no debemos olvidar, contribuían a dar estabilidad a un subsistema regional increíblemente precario-. Esta responsabilidad es directa en el caso de Irak  tras la ocupación militar de 2003 y la desastrosa gestión de la posguerra que ha dejado un país sumido en el caos, sin gobierno que ejerza la soberanía interior y exterior y dividida territorialmente en al menos cuatro partes. E indirecta en el caso de Siria puesto que el Bloque Occidental empujó a través de sus clientes en la región a grupos rebeldes supuestamente moderados a atacar al gobierno Asad, pero estos grupos pronto se vieron superados, primero por grupos afines a Al-Qaeda y, posteriormente, por la pujanza militar del autoproclamado Estado Islámico de Irak y Siria, lo que terminó sumiendo al país en una guerra civil a tres bandos sin solución. Precisamente, en el caso de Siria los Estados Unidos han dejado hacer a unos y a otros confiando en que el régimen baasista sería derrotado militarmente, pero después de cinco años de guerra civil el régimen se mantiene sólido en las posiciones que controla –zonas urbanas y nudos de conexión de transporte-, una parte sustancial se encuentra ocupada por el Estado Islámico que a su vez también abarca gran parte del norte de Irak y los grupos afines a Al-Qaeda –esencialmente Al-Nusra- combaten a unos y a otros con una violencia extrema sin sujetarse a las normas básicas del Derecho Internacional. Muy pronto una masa de refugiados de la guerra civil siria se desplazó más allá de las fronteras, a Líbano, Jordania y también al sur de Turquía, donde se asentaron en grandes campos de refugiados asistidos por los organismos de socorro de Naciones Unidas y toda una pléyade de organizaciones no gubernamentales más o menos organizadas. Resulta patente la carga que representa para los Estados receptores el mantenimiento de estas poblaciones flotantes con un destino incierto esperando retornar a su país, mientras desde Washington y las principales capitales europeas se gestionaba cada vez peor la resolución del conflicto sirio. Pues en medio de este caos de violencia bélica, extremismo islamista y violación sistemática de los principios del Derecho Internacional Humanitario, a partir de julio se suceden las declaraciones de dirigentes políticos europeos en las que se pedía al gobierno turco contención en las acciones militares emprendidas contra las  fuerzas kurdas en la frontera con Siria e Irak, declaraciones en las que llamaban a “un uso proporcionado de la fuerza” contra las milicias kurdas, a que no se abandonase el proceso de paz y a “retomar el alto el fuego sin dilación”. Pero, ¿no decimos que no se puede negociar con terroristas? De hecho, los aliados occidentales –los mismos que hacen esas declaraciones- reunidos en el seno de la Alianza Atlántica al amparo del artículo 4 del Tratado de Washington declararon que la “Alianza está unida frente al terrorismo”, y que reconocen el derecho de Turquía a defenderse de los ataques terroristas. Sin embargo, a continuación –esencialmente alemanes, británicos y burócratas de la Comisión Europea- exigieron al gobierno turco que limitara sus acciones militares contra los kurdos a los que se considera “amigos” de Occidente porque combaten al Estado Islámico en Irak, pero al mismo tiempo se deja de lado que desde junio pasado llevan a cabo una campaña de atentados terroristas contra las fuerzas de seguridad y el Ejército turco que, a su vez, es un aliado en el seno de la OTAN. Como decíamos en la entrada anterior, los turcos, como los rusos, toman sus propias decisiones en función de sus intereses nacionales y ante la falta de coherencia de los europeos decidieron abrir las barreras que hasta entonces contenían a los refugiados de la guerra civil siria. En consecuencia, decenas de miles de personas –auténticos refugiados políticos, yihadistas y una masa de desesperados el resto- comenzaron a moverse desde el sur de Turquía hacia los Balcanes con la idea de dar el salto a la Unión Europea. La aspiración de esta masa de refugiados es un futuro mejor en Alemania, Francia, Holanda o cualquier otro país europeo occidental –en Europa oriental han dicho claramente que no los quieren- en el que poder asentarse con sus familias pero sin integrarse porque es imposible una mezcla de culturas. La mayoría de los dirigentes europeos tienen una concepción de la realidad rayana en la estupidez, o son unos ilusos, no han leído ni una palabra de Carr o Waltz, no tienen idea de cómo van a ir las cosas sino cuando ya han sido y es tarde para dar marcha atrás. No se han enterado que la masa de refugiados que inunda las fronteras orientales europeas no surge de repente ni de la nada sino que es el resultado de la mala política europea en Oriente Medio y, en concreto, en no saber cómo gestionar las relaciones con Turquía. Como siempre, es la canciller Merkel la que sabe ver las cosas como son, con los ojos de la Realpolitik, y así el día 24 de septiembre declaró que “solo con Turquía podemos resolver el problema” de los refugiados.  

“DAR UN PASO ATRÁS ESTÁ FUERA DE TODA DISCUSIÓN”

Son las palabras del presidente turco Erdogan contestando a las declaraciones de dirigentes políticos europeos que le piden contención en las acciones militares emprendidas desde el fin de semana pasado contra las fuerzas kurdas en territorio sirio e iraquí y que llaman a “un uso proporcionado de la fuerza” contra las milicias kurdas, a que no se abandone el proceso de paz y a “retomar el alto el fuego sin dilación”. Es preciso recordar que fue el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) el que dio por finalizado el alto el fuego de forma unilateral el pasado 12 de junio y que desde entonces se han perpetrado numerosos atentados terroristas en territorio turco contra las fuerzas militares y de policía que han causado la muerte de al menos diez miembros de las fuerzas de seguridad. En consecuencia, al calor de los ataques aéreos de la coalición internacional liderada por los Estados Unidos contra el Estado Islámico en Irak y Siria, las Fuerzas Armadas turcas iniciaron una operación militar a gran escala que tiene como objetivo reducir la capacidad militar de los islamistas en la frontera con Turquía –de hecho existe un acuerdo con los Estados Unidos para crear una zona libre de combatientes islámicos en la frontera turco-siria-, pero especialmente persigue destruir la capacidad operativa de las milicias kurdas una vez roto el alto el fuego por el PKK. Los aliados occidentales reunidos en el seno de la Alianza Atlántica conforme al artículo 4 del Tratado de Washington declaran que la “Alianza está unida frente al terrorismo” y reconocen el derecho de Turquía a defenderse de los ataques terroristas, pero a continuación –esencialmente alemanes, británicos y miembros de la propia Comisión Europea- piden al gobierno turco que limite sus acciones militares contra los kurdos. De nuevo estamos ante la misma pusilanimidad que muestran los políticos europeos cuando se trata de combatir a los enemigos de Occidente y que no se sostiene ni siquiera recurriendo a la doctrina de los derechos humanos. Pero los turcos, como los rusos, no son europeos. Por eso el propio presidente Erdogan decía que “quienes explotan la tolerancia y la paciencia de la gente y del Estado recibirán la respuesta que merecen lo antes posible”, y en consecuencia, “no es posible continuar con el proceso de paz con aquellos que atentan contra nuestra unidad nacional y contra nuestra hermandad”. A ver si los dirigentes políticos occidentales se apuntan a la defensa del Estado, que no es otra cosa que la defensa de nuestro modelo de sociedad, del marco de convivencia que se sostiene en la democracia, los derechos humanos y el desarrollo económico y social que caracteriza a la economía de mercado.

TRAGEDIA GRIEGA 4: LA INTEGRACIÓN POLÍTICA

Ya en el Foro Económico Mundial de Davos de enero de 2011 la canciller Merkel expresó que la existencia de Europa va ligada de forma indisoluble al euro. Por su parte, el presidente Sarkozy advirtió a los líderes económicos presentes en dicha reunión que Francia y Alemania no permitirían situaciones o procesos que pudieran poner en duda la viabilidad de la unión monetaria porque “las consecuencias serían tan catastróficas que no podemos ni permitirnos barajar esa idea”. La decisión del Directorio europeo era tan fuerte que el presidente Sarkozy afirmó con rotundidad que “Merkel y yo jamás dejaremos caer el euro, jamás” –recomendamos ver las declaraciones del presidente directamente en francés disponibles en youtube- . Pocos días después, el Directorio reiteró en el Consejo Europeo Extraordinario de Bruselas de 4 de febrero de 2011 su firmeza en la defensa del proyecto de integración política. En una declaración conjunta franco-alemana la canciller Merkel dijo que “no solo vamos a defender el euro como moneda, sino también como proyecto político”; por su parte el presidente Sarkozy enfatizó que “el eje entre Alemania y Francia es extremadamente fuerte”, y esta fortaleza incluía, entre otros asuntos fundamentales, el mantenimiento de la Eurozona como proyecto político diferenciado. Fue en este Consejo Extraordinaria cuando se aprobaron garantías adicionales para el Mecanismo Europeo de Estabilidad. En una comparecencia pública en Berlín el 17 de noviembre de 2011 la canciller habló de la reforma de los Tratados como “paso definitivo hacia una nueva Europa” y de una “solución política” a la crisis económica y financiera europea. El acuerdo en el "núcleo duro" era tan profundo que el presidente Sarkozy y la canciller Merkel pactaron en París el 5 de diciembre un acuerdo para los socios de la Eurozona por el que se creaba un nuevo régimen jurídico en el que una autoridad supranacional tendría el control sobre los presupuestos nacionales, la emisión de deuda soberana y la política monetaria, así como la ampliación de los poderes de control del BCE. El presidente Sarkozy explicó después de la reunión bilateral que “nuestra preferencia es por un Tratado con todos los veintisiete para que nadie se sienta fuera, pero estamos listos para seguir con un Tratado con Diecisiete en el que los otros serían libres para unirse”. Como había acuerdo en el seno del Directorio nada había que discutir, así que París y Berlín comunicaron su acuerdo dos días después en una carta dirigida al Presidente de la UE, van Rompuy. Por ello el Consejo Europeo de Bruselas de 8 y 9 de diciembre de 2011 se concibió como un mero trámite para extender al resto de los socios los acuerdos del Directorio europeo. En consecuencia los Estados miembros aceptaron las medidas decididas previamente por París y Berlín que adoptaría la forma de un acuerdo intergubernamental, sin reforma de los Tratados fundacionales y excluyendo, de antemano, la celebración de referendos nacionales que podían ralentizar o incluso impedir avanzar hacia la integración política como había ocurrido con la fracasada Constitución Europea. El propio desarrollo de la crisis financiera en Europa con la imposición de las tesis alemanas sobre la austeridad y la sustitución de Sarkozy por Hollande en la Presidencia francesa llevaron a que París quedará aparentemente descolgado de las grandes decisiones políticas europeas. Ahora bien, la resolución de la crisis financiera de Grecia en el mes de julio alertó a los asesores principales del Presidente Hollande sobre la revisión del escaso protagonismo de París en los cambios que se están produciendo en la integración europea. De hecho, el diputado Philip Cordery, responsable del Partido Socialista en asuntos europeos, enfatizaba el fin de semana pasado que “Francia quiere ahora hacer valer sus puntos de vista”. Por ello, el presidente Hollande anunció el 26 de julio que Francia busca una refundación de la Eurozona. Las principales propuestas francesas presentadas por el presidente Hollande son un gobierno económico común para todos los Estados del euro, un presupuesto común para la zona euro, una unión bancaria efectiva más allá de la actual supervisión centralizada de los bancos con garantía de depósitos y mecanismos para acometer las eventuales fugas de capitales, un Fondo Monetario Europeo como instrumento de intervención en casos como la crisis griega, un impuesto de sociedades armonizado en toda la zona euro, el establecimiento de un salario mínimo europeo y un seguro europeo de desempleo complementario, y lo que resulta más llamativo, un Parlamento propio de la Eurozona con la finalidad de democratizar las decisiones de profundo alcance político que se están adoptando mediante acuerdos intergubernamentales en el seno del Eurogrupo. Clement Beaune, asesor para asuntos europeos del Ministro de Economía, ha precisado que París concretará sus propuestas en septiembre y que, después, las consensuará con Berlín. Es decir, primero Hollande hablará con la canciller Merkel para llegar a una posición común y, posteriormente, presentarán el acuerdo a los demás miembros del Eurogrupo, bien en una reunión del Consejo Europeo o en una reunión ad hoc de los jefes de Estado y de gobierno de la Eurozona, aunque en París pretendan seguir creyendo que “su dinamismo económico (el de Alemania) no se ha transformado en un dominio político”. Por su parte, los dirigentes alemanes han recibido la propuesta francesa favorablemente e incluso el Ministro de Finanzas Wolgang Schäuble ha declarado: “me encantó escuchar a Hollande que Francia está lista ahora (para una revisión de los Tratados fundacionales)”, precisamente lo que ya había planteado la canciller Merkel en noviembre de 2011 como “paso definitivo para una nueva Europa”. Pero, ¿cómo será esa Europa? Pues París sostiene que acabarán estando los seis miembros fundadores de la UE, aunque en la reunión de bilateral en Madrid el 10 de julio el Ministro de Economía Manuel Macron ya habló de estas propuestas con los Ministros Luis de Guindos y José Manuel Soria.

TRAGEDIA GRIEGA 3: LA HEGEMONÍA ALEMANA EN EUROPA

El debate sobre la hegemonía alemana en Europa es uno de los grandes asuntos de la integración europea. Desde la refundación en 1949 los pilares de la política exterior alemana han sido el europeísmo, concretado en el proceso de integración en la Unión Europea, y el atlantismo, en su doble vertiente de relación especial con los Estados Unidos y de pertenencia a la Alianza Atlántica. De hecho, pocos Estados han mostrado un fervor multilateralista mayor en sendas organizaciones intergubernamentales. Desde 1950 lideró con Francia la creación de las instituciones comunitarias europeas y, al mismo tiempo, fue un aliado sólido en la Alianza Atlántica durante la Guerra Fría. Pero, precisamente la desaparición de la Unión Soviética precipitó un nuevo papel de Alemania en el continente. La retirada de Rusia a sus fronteras interiores significó la vuelta de Alemania a la Europa Central para ejercer el liderazgo que siempre tuvo en Mitteleuropa. Con el apoyo de los Estados Unidos los nuevos Estados independientes del anterior bloque soviético pasaron a integrarse en la Alianza militar occidental y, poco después, en la UE. Fue un proceso imparable que servía a los intereses de los Estados Unidos como potencia hegemónica europea, pues pasó a actuar en el continente de forma interpuesta por la nueva potencia: Alemania. Para Berlín significó recuperar su espacio de influencia tradicional y la superación de los acontecimientos históricos derivados de la implacable derrota en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, hubo que superar los miedos europeos iniciales a la reunificación política alemana, esencialmente de británicos y franceses, lo que se consiguió a cambio de sacar adelante las ampliaciones de la Alianza y la UE a los nuevos Estados europeos -de nuevo por aplicación de la política del equilibrio de poder-. Durante veinte años la relación de poder se mantuvo estable porque los Estados Unidos ejercían una hegemonía “suave” en Europa y todos los miembros de la UE y de la Alianza aceptaban la presencia americana como la mejor garantía para su seguridad.
Pero, como sabemos, las partes del sistema cambiaron cuando los Estados Unidos decidieron centrarse en la región del Pacífico, su área de expansión natural, y esto significó la emergencia inesperada de Alemania en Europa. Los Estados Unidos alcanzaron un acuerdo general sobre el funcionamiento del sistema con Rusia en abril de 2010, en una suerte de Tratado de Yalta II, de modo que ambas potencias actúan como co-garantes de la estabilidad global. Como consecuencia de este acuerdo general, Alemania pasó a ejercer como potencia hegemónica en Europa en calidad de agente interpuesto de los Estados Unidos. Este cambio es natural al funcionamiento del sistema general, sirve a los intereses de los Estados Unidos y es aceptado por Rusia. Por tanto, la Unión Política Europea debe responder a los intereses de seguridad de tres potencias: los Estados Unidos, Rusia y Alemania. Pero este nuevo régimen de seguridad se dio en un contexto de crisis económica y financiera que puso a Alemania en una posición más visible de lo que ella misma y las otras dos potencias querían, porque de lo que se trataba es de que Alemania ejerciera el poder de forma benévola en el continente europeo.
Desde 2010 la canciller Merkel y otros dirigentes alemanes no dejan de afirmar que el euro forma parte de la integración europea, que de ninguna manera se iba a dejar caer el euro y que, incluso, el gobierno alemán tiene el “deber histórico” de apoyar el euro porque forma parte del éxito económico de Alemania. En el Foro económico de Davos de enero de 2011 Merkel declaró que la existencia de Europa va ligada de forma indisoluble al euro. Posteriormente, en declaraciones oficiales ha reiterado que el euro y la pertenencia a la Eurozona forman parte del interés nacional de Alemania, y que no retrocedería un solo paso en la integración monetaria y que el objetivo prioritario era “reducir la deuda y mejorar la competitividad”. Para ello, afirmó en noviembre de 2011, que se debía avanzar hacia “una reforma de los Tratados” que implicará la cesión de más competencias a las Instituciones comunes -que no comunitarias- decisiones para una cooperación reforzada avanzada entre los Estados miembros de la Eurozona, todo ello como “paso definitivo hacia una nueva Europa”. En plena crisis de la deuda soberana de los Estados europeos, el Ministro de Finanzas alemán Schäuble afirmó que en diez años se habría realizado una completa integración política de la Eurozona. Por ello, Merkel enfatizó la idea de que “la solución es política”, no meramente económica o financiera. Ahora bien, la solidaridad de Alemania “está vinculada a unas condiciones concretas” que deben ser cumplidas por las autoridades nacionales y “cuanto antes se haga menor coste habrá para los contribuyentes”. Por este motivo se ha opuesto con vehemencia a la reestructuración de la deuda griega, como también lo hicieron el Bundesbank y el BCE, y ello a pesar de las indecisiones de la Francia de Hollande. Llegados a este punto es interesante destacar cómo Gran Bretaña ha sido excluida sistemáticamente de decisiones políticas que implican un cambio estratégico complejo en el continente y, a su vez, carece de recursos e influencia para presionar a otros socios en la petición de medidas de excepción y derecho de veto de las que nadie le ha pedido opinión. En definitiva, lo que ha ocurrido es que la crisis griega ha mostrado de forma patente que Alemania es quien dicta las reglas del régimen de la Eurozona, que se inserta como una estructura de cooperación reforzada en el ámbito de la UE, pero que funciona como una organización independiente, y avanza en los planes de dar forma al proyecto de Unión Política Europea. Sin embargo, para ser una potencia sistémica Alemania necesita de un poder militar que no tiene y que, en la voluntad de los dirigentes alemanes actuales, está lejos de tener.

TRAGEDIA GRIEGA 2: EL DIRECTORIO EUROPEO

Es evidente que la crisis económica y financiera global planteó una nueva e inesperada posibilidad a Europa o, más concretamente, a la unión política europea. Desde 2010 asistimos a una evolución acelerada de la UE o, para ser más precisos, del ámbito de cooperación estructurada institucionalizada que es la Unión Económica y Monetaria (UEM). En la realidad de los hechos, la Eurozona se ha constituido en una nueva entidad política supranacional que elabora reglas para los Estados que la componen, empezando por la estabilidad presupuestaria, el control de la emisión de deuda pública y el gobierno común, pero que no se quedan ahí. Esto supone una transformación compleja en una Organización Internacional integrada dentro de la UE con características fuertemente supranacionales y que coexiste con su “gemela”, la UE, supranacional orgánica -Consejo, Comisión, Tribunal de Justicia- e intergubernamental en todo lo no transferido. En el contexto actual, las decisiones económicas y financieras que se están adoptando implican cambios políticos de gran alcance que se efectúan sin ningún tipo de mandato político siguiendo la doctrina de los poderes implícitos, poniendo de manifiesto que el Directorio europeo se impone. Pero, el nacimiento de este nuevo régimen europeo es consecuencia del nuevo equilibrio de poder (balance of power) continental: Alemania se ha convertido en la potencia hegemónica que dicta las reglas del sistema con la anuencia de los Estados Unidos y Rusia. Esto significa en términos realistas es la aplicación implacable del poder nacional. El reto es insuperable porque se trata de ordenar el sistema europeo entre una Rusia poderosa que está en proceso de recuperar sus zonas de influencia perdidas al final de la Guerra Fría y una Alemania que se ha convertido en el líder indiscutible de la UE.

TRAGEDIA GRIEGA 1: EL EUROGRUPO

El Eurogrupo se creó con el Tratado de Lisboa y en su origen se definió como la “reunión informal mensual de los ministros de Economía de los países que formasen la zona del Euro”, reuniendo además al Presidente del Banco Central Europeo, el Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios y el propio Presidente del Eurogrupo, no se le asignaron funciones legislativas ni de toma de decisiones y entre sus tareas estaba la de estimular la integración entre los socios europeos, lo que se hacía cada vez más complicado en el seno de un Consejo de Asuntos Económicos y Financieros extraordinariamente ampliado. De hecho, su única labor era la preparación de las reuniones del Consejo, pero podía debatir sobre temas que les afectaban como la situación económica, la estabilidad financiera o los presupuestos. Poco después, se ocupó también de las condiciones de los programas de asistencia a los Estados miembros de la Eurozona que se enfrentaban a graves dificultades financieras. Pero el Eurogrupo también se reúne como conferencia intergubernamental de Jefes de Estado y de gobierno presididos por el Presidente del Consejo Europeo, adoptando en este caso decisiones de alcance político que afectan a los dieciocho Estados miembros que lo componen. Por ello, en la actualidad el Eurogrupo se puede ver tanto como un sistema de cooperación reforzada dentro de la UE como una organización supranacional distinta de la anterior, una organización dentro de otra  tanto en cuanto tiene sus propios miembros -no todos los Estados de la UE los son de la Eurozona, aunque sí se coordinan entre ellos-, objetivos, reglas y procedimientos de adopción de decisiones diferentes, cosa esencial en los regímenes políticos integrados. Incluso se podría dar el supuesto de sucesión de organizaciones internacionales, la UE en su totalidad y el Eurogrupo, quien sucedería totalmente a la UE cuando todos los Estados miembros del Eurogrupo sean receptores de transferencias provenientes de los Estados miembros de la UE. Si alguno de ellos se quedara fuera, por las razones que fueran, el Eurogrupo sucedería a la UE en todo aquello que le haya sido transferido y quedaría la UE como organización residual con los poderes que fueren, los que le correspondan. Desde un punto de vista político es evidente que el Eurogrupo representa al Directorio europeo, el poder de las grandes potencias europeas sin el concurso de Gran Bretaña, pues el objetivo político de sus miembros es, precisamente, la integración política. Esto permite afirmar que el Eurogrupo será clave para definir la Europa del futuro.
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