«TURQUIA Y LAS RELACIONES CON EL BLOQUE OCCIDENTAL»

Este es el título del artículo más reciente que he publicado en el sitio web de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) del Ministerio de Defensa Nacional de Chile, en concreto en la sección “Columna de Opinión”, el 17 de noviembre de 2017. El ensayo examina el estado más reciente de las relaciones de Turquía con sus aliados occidentales y las crecientes desavenencias con los Estados Unidos, la Unión Europea y Alemania, que han llevado en el caso alemán a la retirada definitiva de las tropas desplegadas en territorio turco y su redespliegue en Jordania. De las declaraciones del Presidente Erdogan y de otros responsables políticos turcos se deduce el hartazgo hacia los gobiernos occidentales por las continuas desavenencias acentuadas después del frustrado golpe militar del año pasado, lo que ha hecho que se aproximen de forma creciente a Rusia y a China, como potencias equilibradoras de un inexistente régimen de seguridad en Oriente Medio profundamente desestabilizado por la fragilidad estatal desde las denominadas “primaveras árabes”. Estas potencias parecen aportar soluciones donde el Bloque Occidental no es capaz de superar el reto impuesto por organizaciones terroristas yihadistas que no dudaron –y consiguieron, al menos temporalmente- en proclamarse en entes territoriales estatales y ejercer funciones propias como el monopolio de la fuerza en el territorio, la administración de justicia basada en la ley islámica, la recaudación de impuestos y el control de la población sometida bajo su poder. Y no hablamos exclusivamente del autoproclamado “Estado Islámico” en Siria e Irak, sino también de algunas franquicias de Al-Qaeda como el Frente Al-Nusra o Al-Qaeda en la Península Arábiga o las mismas organizaciones nacionalistas kurdas –como denuncia insistentemente el gobierno turco- por mencionar los grupos que continúan actualmente ejerciendo la violencia en sus respectivos territorios.
El ensayo comienza: “El pasado 27 de septiembre de 2017 el Ministro turco para Asuntos Europeos, Omer Çelik, impartió una conferencia en Madrid que, sin lugar a dudas, fue exitosa, sobre las bondades, ventajas y conveniencias de una unión estrecha entre Turquía y la Unión Europea (UE), relación cuya etapa final debía ser la integración turca en el sistema comunitario como miembro de pleno derecho. La conferencia tenía por título “El futuro: Europa y las relaciones Turquía-Unión Europea”. En su intervención el Ministro Çelik alabó el éxito de la UE como organización supranacional europea destinada a hacer posible una paz permanente en el continente, pero también dejó claro que la plenitud europea no se podía conseguir sin la integración de Turquía, país europeo, democrático y comprometido con la paz y la seguridad común, lo que sin duda ha cumplido hasta ahora en el marco de la Alianza Atlántica.” Leer más

Referencia bibliográfica completa: Pérez Gil, L.: “Turquía y las relaciones con el Bloque occidental”, Columna de Opinión ANEPE, 17 de noviembre de 2017, disponible aquí.

PRIMER A330MRTT FRANCÉS EN VUELO

Foto: web de Airbus Defence

En la entrada titulada LA RENOVACION DE LAS CAPACIDADES DE PROYECCIÓN ESTRATÉGICA DEL ARMÉE DE L´AIR de julio de 2013 comentamos la decisión del gobierno francés de acudir a la industria aeronáutica con la finalidad de adquirir un número importantes de aviones de repostaje en vuelo destinados a sustituir a la flota de catorce C-135FR y KC-135R de origen americano en servicio que estaban llegando a límite de su vida operativa. Hay que tener en cuenta que se trata de un componente esencial de la Fuerza de Disuasión Nuclear de Francia pues es el encargado de las tareas de repostaje en vuelo en favor de la fuerza aérea de ataque nuclear, denominadas Fuerzas Nucleares Estratégicas (FAS), formada por dos escuadrones de cazabombarderos Mirage-2000N (base aérea 125 Istres) y Rafale F3 (base aérea 113 Saint Dizier) con capacidad para lanzar misiles de crucero con carga nuclear ASMP-A. Por tanto, la actualización de la flota de aviones de repostaje era –y sigue siendo- una necesidad perentoria para la defensa nacional. Sin embargo, el proceso de renovación se ha alargado excesivamente debido a las restricciones presupuestarias impuestas por los sucesivos gobiernos del Presidente Hollande en medio de la crisis económica y financiera para poder cumplir con los requisitos de déficit público establecidos en los Tratados fundacionales de la Unión Europea. Aunque por esas fechas los responsables políticos y militares de la defensa consideraban un número entre doce y catorce aviones A330MRTT, como se puso de manifiesto durante la visita del Ministro de Defensa J.-Y. Le Drian a la factoría de EADS –ahora Airbus Defence and Space- en Getafe (Madrid, España) en octubre de 2012. Estas aspiraciones se vieron satisfechas el 20 de noviembre de 2014 cuando se anunció la autorización del gobierno francés para proceder a la compra de doce aviones A330-200 por un importe de 3.000 millones de euros, que serían configurados a la variante Multi Role Tanker Transport (MRTT) en Getafe.
Conforme a los plazos establecidos en el contrato firmado entre la DGA y Airbus, el 7 de septiembre de 2017 realizó su primer vuelo el que será también el primer avión de transporte y repostaje en vuelo Airbus A300MRTT Phénix del Armée de l´Air. Se trata de un avión de línea construido en la fábrica de Airbus de Toulouse (Francia) y que, posteriormente, ha sido modificado al estándar MRTT en la planta de Getafe, donde se le han instalado los sistemas correspondientes a una pértiga central de reabastecimiento ARBS en el fuselaje posterior y dos tanques de reabastecimiento Cobham 905E bajo las alas, con una capacidad para poder transferir en vuelo hasta 111 toneladas de combustible. Además, la variante francesa dispone de capacidad para transportar 272 pasajeros y puede ser modificado rápidamente para evacuación sanitaria. Según informó la compañía el vuelo inaugural tuvo una duración de tres horas y veinticinco minutos durante el que se analizaron todos los parámetros programados. Este avión corresponde al segundo estándar de configuración de vuelo que incorpora modificaciones estructurales y mejoras aerodinámicas que conllevan una reducción del consumo de combustible un uno por ciento, nuevos ordenadores para la aviónica y sistemas militares mejorados. Una vez que concluyan los ensayos de vuelo y el avión sea pintado y reciba los colores nacionales será entregado en 2018 al Grupo de Reabastecimiento en Vuelo 02.091 “Bretagne” en la base aérea 125 de Istres que agrupa la flota de aviones de transporte estratégico francesa; se entregará otro avión en 2019 y posteriormente de uno a dos aviones anuales hasta completar el programa.
No obstante, a principios de noviembre de 2017 se anunció la intención del Ministerio de Defensa francés de adquirir seis aviones más con los que renovar completamente la flota de aeronaves de repostaje en vuelo y transporte militar estratégico actualmente en servicio; según informó el Jefe del Estado Mayor del Armée de l´Air, general André Lanata, ante la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional: “un aumento en el objetivo de adquisición de aparatos MRTT para el reabastecimiento de combustible y el transporte estratégico multipropósito será indispensable para cubrir todas las necesidades de la fuerza aérea de ataque nuclear, la aviación de combate y el transporte estratégico. Me parece necesaria una revisión del objetivo final del MRTT hasta las dieciocho aeronaves teniendo en cuenta los compromisos señalados”. En esta comparecencia el general Lanata destacó la necesidad de acelerar las fechas de entrega de los aviones ya contratados –nueve en firme hasta ahora- debido al elevado coste de mantenimiento de los viejos C-135FR y KC-135R en servicio.
Hay que tener en cuenta que actualmente ya operan en el mundo veintiocho aviones A330MRTT en cuatro fuerzas aéreas –Gran Bretaña, Arabia Saudí, Australia y Emiratos Árabes- para una cartera de pedidos de cincuenta y un aviones para ocho países. Se trata, sin duda, del mejor avión existente en el mercado para llevar a cabo las tareas encomendadas como se puso de manifiesto cuando ganó el concurso para el nuevo “tanquero” de la USAF y que, posteriormente, la Administración Obama desechó a favor del menos capaz Boeing KC-46 por motivaciones de política interna -las características del A330MRTT se encuentran en el sitio web de Airbus-.
Por eso, tenemos “suspiros de España”, ya que, tras la baja de los B-707 del 45 Grupo, el Ejército del Aire necesita de forma más imperiosa si cabe disponer de nuevos aviones de transporte estratégico que puedan asumir también el role de repostaje a otros aviones de transporte o de combate en los despliegues transoceánicos o más allá de las fronteras europeas, como ya también apuntamos en la entrada titulada MORENÉS TAMBIÉN SUSPIRA POR EL A330MRTT, reseñando varias intervenciones del anterior Ministro de Defensa y los planes de adquisición prioritarios del Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire que tampoco terminan de concretarse por consideraciones financieras.
Hay que tener presente que tras la salida del Reino Unido, Francia será el único país de la Unión Europea con armas nucleares y es también el único que ostente un asiento como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Por ello, el documento Revue Stratégique de défense et de sécurité nationale aprobado por el Presidente Macron el 13 de octubre de 2017  insiste en la necesidad de reforzar la libertad de acción renovando los componentes de la disuasión nuclear. de este modo, aunque se están produciendo iniciativas europeas que tratan de unificar las capacidades de dos o más países en transporte estratégico o de repostaje en vuelo en el marco de las denominadas "cooperaciones reforzadas de defensa" -como, por ejemplo, el Mando Europeo de Transporte o el Programa Conjunto liderado por Holanda para la compra y explotación de una flota común de aviones A330MRTT-, Francia da los pasos necesarios para renovar su flota de aviones de repostaje en vuelo asegurándose poder mantener la autonomía nacional en esta materia. Esto es así porque, a diferencia del resto de socios europeos, Francia posee una fuerza aérea de ataque nuclear como componente de la Force de Frappe que le concede la capacidad de ocasionar daños de proporciones catastróficas a cualquier potencial adversario ya que las armas nucleares son la garantía última de su seguridad, y no está dispuesta a renunciar a ella, por mucho Plan de Acción de Defensa Europea o Declaración de Varsovia de cooperación OTAN-Unión Europea que pueda acordar con el resto de los socios o aliados.

LA PRIMERA CENTRAL NUCLEAR CIVIL FLOTANTE

A principios de octubre de 2017 las autoridades regionales de la remota ciudad ártica de Pevek, situada en la península de Chukotka en el Extremo Oriente ruso cerca del estrecho de Bering, junto con los representantes de la corporación estatal Rosatom, inauguraron oficialmente los trabajos de construcción de la infraestructura portuaria que acogerá la primera central nuclear civil flotante de la historia. Al mismo tiempo, se inició la construcción de la necesaria infraestructura terrestre que requerirá, entre otras obras el tendido de doscientos treinta y cinco kilómetros de líneas de alta tensión que permitirá conectarse con la central nuclear de Bilibino, que, de este modo, podrá ser gradualmente retirada de servicio a partir de 2019. Además, las autoridades regionales han planteado la necesidad de construir un nuevo aeropuerto que pueda dar servicio al personal y equipos que requerirán las nuevas infraestructuras, lo que plantearon como una demanda básica al Primer Ministro Medvedev en una reunión celebrada en Murmansk en el mes de abril de 2017 a la que asistieron todos los gobernadores de las regiones del norte de Rusia.

Para acometer estos trabajos, en septiembre pasado tres barcos de transporte descargaron seis mil toneladas de materiales de construcción en Pevek, lo que permitirá que puedan continuar en el período invernal, ya que el año pasado otros tres barcos que transportaron materiales quedaron bloqueados en puerto durante todo el invierno.
La nueva central nuclear flotante  “Académico Lomonosov” , que se construye actualmente en los Astilleros del Báltico en San Petersburgo, es un proyecto prioritario del gobierno ruso destinado a potenciar el desarrollo de las regiones del Extremo Oriente ártico y debe servir para impulsar nuevos proyectos industriales como la mina de cobre de Peschanka, que tendrá una producción estimada de un millón doscientas mil toneladas anuales en 2020. La central nuclear está equipada con dos reactores atómicos KLT-40 con capacidad para producir setenta megavatios de energía eléctrica, lo que es suficiente para suministrar a una ciudad de 200.000 habitantes –Pevek tiene en la actualidad una población de 4.500 personas-. El proceso de construcción y puesta en marcha de la nueva central nuclear flotante no ha estado exento de polémica tanto dentro como fuera de Rusia. Así, debido a las presiones de los gobiernos de los Estados bálticos y de Noruega, Rosatom anunció en julio de 2017 que en cuanto se termine su construcción, la central nuclear “Académico Lomonosov” será remolcada desde el mar Báltico hasta la ciudad de Murmansk, en la península de Kola, para proceder a la carga del combustible nuclear, lo que debe tener lugar durante la primera mitad de 2018. Esto supone que no se pondrán a prueba los reactores atómicos antes de ser remolcada al norte respondiendo a las protestas de grupos medioambientales y de los gobiernos de la región. Hay que tener en cuenta que en Múrmansk se encuentra el puerto base de la flota de rompehielos nucleares de la Atomflot y, por tanto, cuenta con la infraestructura necesaria para cargar y recargar el combustible nuclear para los reactores atómicos marítimos, incluidos los KLT-40 que son una versión modificada de los que equipan a los rompehielos nucleares civiles.
Posteriormente, la central “Académico Lomonosov” navegará a lo largo de la ruta del norte hasta Pevek en el Extremo Oriente ártico, a donde deberá llegar en septiembre de 2019 y la producción de energía eléctrica se iniciará a finales de ese mismo año. Según se ha informado en diferentes medios, Rosatom tiene planes para construir más centrales nucleares de este tipo, que se destinarán tanto a prestar servicio en las regiones polares de Rusia como se podrán alquilar a otros países con necesidades similares.

“GLOBAL THUNDER”, ENTRENANDO EL PODERÍO DE ATAQUE GLOBAL

El Mando Estratégico de los Estados Unidos (STRATCOM) anunció que el lunes 30 de octubre de 2017 el inicio del ejercicio anual de las fuerzas nucleares estratégicas denominado “Global Thunder”, lo que venía a ser la respuesta al ejercicio  de guerra nuclear global llevado a cabo por las Fuerzas de Disuasión Nuclear de Rusia cuatro día antes, y del que nos ocupamos en la entrada del blog EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL. El planeamiento y desarrollo de “Global Thunder” responde a la necesidad de adiestrar a los diferentes componentes de la defensa estratégica de los Estados Unidos y a evaluar la preparación operativa conjunta de todas las fuerzas del Mando Estratégico con capacidad de combate nuclear, en particular los sistemas de vigilancia y reconocimiento, incluidas las fuerzas espaciales,  los sistemas de mando y control estratégico, las fuerzas de ataque global, la defensa antimisiles y las capacidades del mando de ciberdefensa en caso de enfrentamiento nuclear total. Durante el ejercicio se simularon distintas amenazas estratégicas que involucraron todas las capacidades del Mando Estratégico: las Fuerzas Espaciales y las fuerzas de bombarderos de la 8ª Fuerza Aérea y de misiles de la 20ª Fuerza Aérea, que conforman ambas el Mando de Ataque Global creado en agosto de 2009. Como precisó el comandante del STRATCOM, general John Hyten: “necesitamos integrar nuestras capacidades estratégicas para lograr efectos de multidominio contra cualquier adversario, en cualquier parte del mundo en cualquier momento”. Precisamente, el fin de semana anterior un bombardero con capacidad nuclear B-2 de la 509ª Ala de Bombardeo con base en Whiteman, Missouri, llevó a cabo un vuelo de largo alcance sobre el océano Pacífico con la finalidad de reiterar el compromiso de los Estados Unidos con sus aliados de la región, en particular con Japón y Corea del Sur, frente a las amenazas del autodestructivo régimen norcoreano de Kim Jon-un. Según un comunicado del STRATCOM de 30 de octubre de 2017 las misiones de este tipo “convalidan nuestra capacidad permanente de ataque global y son una demostración visible del compromiso con nuestros aliados y mejoran la seguridad en la región.” El inicio del ejercicio se comunicó previamente al gobierno ruso en cumplimiento de las cláusulas de información previstas en el Tratado START de 10 de abril de 2010 según comunicó el portavoz del STRATCOM Brian Maguire: “de acuerdo con las disposiciones del Tratado START III, los Estados Unidos y Rusia están obligados a notificarse mutuamente sobre los principales ejercicios nucleares, por lo que Rusia fue informada sobre estas maniobras de antemano.” Estos ensayos globales de las dos superpotencias son indispensables en dos sentidos: por un lado, para verificar las capacidades defensivas de forma rápida, real, efectiva y consistente; y, por otro lado, para que ambas queden suficientemente convencidas de la necesidad y urgencia del equilibro sistémico mantenido y constante. Esa es la base y el fundamento de la paz, es el régimen verdadero, implícito y parcialmente explícito con el que hemos vivido desde 1945 y con el que el sistema puede mantenerse. Sin embargo, China no fue alertada previamente ya que no existe ningún acuerdo bilateral que imponga dicha obligación. Ahora bien, el Presidente Xi Jinping afirma que su país será la única superpotencia en 2050. Será o no verdad o será o no posible, pero el sistema internacional cuenta ya con tres estructuras de poder, y China ha de integrarse, de grado, en el sistema multiequilibrio. Porque, es precisamente la tercera superpotencia en juego, a la que se debe convencer –o quizás sea ¿presionar?- definitivamente para que produzca un cambio de régimen en Corea del Norte que lleve la paz y la seguridad a esa región del mundo. En esta línea es donde se inscribe la gira del Presidente Trump a Asia a principios de noviembre que le llevará a Tokio (5 de noviembre), Seúl (6 de noviembre) y Beijing (8 de noviembre) para, posteriormente, participar en las cumbres de ASEAN en Vietnam y Filipinas (10 y 12 de noviembre respectivamente). Pero hay que tener en cuenta que Corea del Norte no es el enemigo a batir, no es una alteración profunda del sistema, es una variable que demuestra que los regímenes implícitos se mantienen mientras cuenten con vías de escape de la tensión manteniendo inalterado el núcleo. Es deseable que no surjan, pero el régimen está pensado para soportarlo y solucionarlo. Por eso, diplomáticamente, es la vía para solucionar el conflicto coreano: no el uso de la fuerza como se está enfatizando recientemente -de hecho, el sistema lo soporta y puede obviar sus potenciales consecuencias dramáticas- sino la utilización de la diplomacia, para lo que es indispensable el concurso del tercer actor: China. En consecuencia, la variable Corea del Norte es un asunto negociable con la intervención decidida de China, aplicando circunstancialmente el paradigma de la interdependencia, con lo que se consigue la incorporación plena del tercer gran factor del sistema y la eliminación de una variable que, aunque siempre es soportable, mejor sería despejarla por medios pacíficos que afiancen el sistema, incorporen plenamente al tercer factor y hagan comprobable la existencia real del régimen que mantienen al sistema global


"Thunderstruck", de AC/DC para amenizar la entrada. 

EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL


El Ministerio de Defensa ruso anunció el 16 de octubre de 2017 que procedería a establecer determinadas limitaciones a la navegación marítima y aérea en los mares de Barents, Kara y Okhotsk desde el 17 hasta el 30 de octubre. Dos días después la Administración Portuaria del Noroeste de Rusia emitió una alerta por “lanzamiento de misiles” que publicó en el portal de la misma agencia.
Resultaba evidente que estas restricciones a la navegación comercial estaban relacionadas con el desarrollo de algún tipo de ejercicio a gran escala y que, por las fechas de las que se trataba, tenía que ser, sin lugar a dudas, el ejercicio de guerra nuclear global que programa cada año el Estado Mayor General ruso. Pasaron los días del mes de octubre y no sucedía ningún acontecimiento a gran escala, más allá del lanzamiento de un misil Granit por parte de un submarino nuclear ruso en el mar de Barents contra un objetivo situado en la isla de Nueva Zembla. Sin embargo, las restricciones que se habían impuesto afectaban a amplios espacios del territorio ruso tanto en el norte de Europa como en el Pacífico Norte. Por fin, el 26 de octubre de 2017 se llevó a cabo la parte práctica del ejercicio anual de guerra nuclear global bajo el mando directo del Presidente Putin y que implicó a los tres compontes de la Fuerza de Disuasión Nuclear de Rusia: las Fuerzas Coheteriles Estratégicas (RVSN), las Fuerzas Submarinas Estratégicas y la Aviación de Largo Alcance (DA). Como hemos explicado en este blog en ocasiones anteriores, estos ejercicios sirven para validar los sistemas de mando y control que se diseminan desde la cúspide del Poder Político hasta los mandos operativos, esto es, los comandantes de los sistemas de misiles terrestres tanto móviles como en silos, los comandantes de los submarinos nucleares estratégicos (SSBN) o de los bombarderos estratégicos, y la operatividad de los diferentes sistemas de lanzamiento de armas nucleares estratégicas.
De este modo, a la orden de activación dada por el Estado Mayor General siguió el despliegue operativo de las fuerzas terrestres, navales y aéreas implicadas, y cuando el Presidente Putin dio la orden –“el propio comandante supremo lanzó cuatro misiles balísticos” informó el portavoz presidencial Dmitry Peskov-  se procedió al lanzamiento de un cohete Topol sobre sistema móvil (TEL) de las RVSN desde el cosmódromo de Plesetsk situado en la región de Arkhangelsk, en el norte de la Rusia europea, cuya ojiva inerte batió un objetivo situado en el polígono de Kura, en la península de Kamchatka. Con poca variación de tiempo sendos SSBN en posición de inmersión en los mares de Barents, al norte de la Rusia europea, y de Okhotsk, en el Pacífico norte más allá de la península de Kamchatka, efectuaron el lanzamiento de tres SLBM, uno por parte de un SSBN de la Flota del Norte y los otros dos por un SSBN de la Flota del Pacífico, y que alcanzaron los objetivos programados en los polígonos de Kura y Chiza, respectivamente. Bombarderos Tu-160, Tu-95MS y Tu-22M3 de la DA, que habían despegado de las bases de Engels, Ukrankia y Shaykovka, y que se encontraban en vuelo desde la orden de activación dada por el Estado Mayor General, dispararon varios misiles de crucero Kh-101 y Kh-555 contra objetivos situados en los polígonos de Kura, Pemboi (República de Komi) y Teretka (Kazakhistán). El Ministerio de Defensa precisó que “las tareas de entrenamiento se han desarrollado plenamente, todos los objetivos han sido batidos con éxito” (en el sitio web del Ministerio de Defensa). Como se ha dicho en medios especializados, se trata del mayor ejercicio de las Fuerzas Nucleares Estratégicas realizado en Rusia desde el final de la Guerra Fría por el volumen de fuerzas implicadas y el número de lanzamientos efectuados.
Hay que recordar que el reciente documento Russia Military Power, publicado con la Oficina de Inteligencia de Defensa de los Estados Unidos, dedica una parte especial a analizar el proceso de decisiones que lleva aparejado el lanzamiento de las armas nucleares rusas -véase la entrada del blog "RUSSIA MILITARY POWER 2017"- .
Ya sabemos que en marzo de 2018 los Estados Unidos y Rusia deben cumplir definitivamente las limitaciones cuantitativas acordadas en el Tratado START de 10 de abril de 2010 y que una conferencia de Estados acordó en el seno de las Naciones Unidas un nuevo Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares el 7 de julio de 2017, pero las grandes potencias como miembros del sistema estratégico global están a lo que están: garantizar la estabilidad estratégica y la no proliferación.  

SOBRE EL CONCEPTO DE GUERRA IRRESTRICTA

El profesor Cristián Faundes, investigador en temas de seguridad y defensa, ha dedicado una parte sustancial de su trayectoria académica al estudio y análisis de las nuevas formas de conflicto de la posguerra fría, esa etapa de las relaciones internacionales que muchos científicos políticos denominan posmoderna, y entre ellas, sin duda, lo que ha desarrollado con mayor empeño teórico es el concepto de “guerra irrestricta”, también denominada “guerra sin límites”, y que se trata de un concepto diferente a los de “guerra híbrida” o “guerra asimétrica”, y que sin duda es asumido en la asertiva Doctrina Gerasimov que aplica Rusia.
El concepto de guerra irrestricta fue desarrollado en 1999 por Q. Liang y W. Xiangsui, dos coroneles del Ejército Popular chino, y que se publicó en Occidente en 2002 con el título de Unrestricted warfare. China´s master Plan to Destroy America (Pan American Publishing. Panamá, 2002; traducción posterior al francés como La guerre hors limites. Rivages. París, 2003). Los principios de la guerra irrestricta se basan en la ausencia de reglas, en la expansión de la guerra fuera de los campos de batalla clásicos, abarcando las cinco dimensiones del conflicto actual, el empleo de métodos coercitivos que se aplican a todos los ámbitos del potencial adversario y el uso masivo de las tecnologías de la sociedad de la información, incluidos los ciberataques masivos a los sectores económicos, financieros y empresariales, y la ciberguerra. El profesor Faundes ha dedicado a su estudio trabajos significativos como son “Sobre los principios de la guerra irrestricta” (Cuadernos de Difusión del Pensamiento de Estado Mayor núm. 30, 2009, pp. 34-45), primer acceso que tuve a los estudios teóricos que desarrollaba Faundes sobre el tema y que me ilustró en posteriores conversaciones académicas de gran calado teórico y conceptual; sus avances teóricos se plasmaron a continuación en un trabajo de mayor entidad al publicarse su tesis de magister en seguridad y defensa en 2010: Desde la guerra total a la guerra irrestricta. La deconstrucción de un concepto (Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos. Santiago de Chile, 2010).
Ahora, en 2017 publica en España La deconstrucción de la guerra total y la irrupción de la guerra irrestricta. Punto de quiebre estratégico en el escenario internacional (Ministerio de Defensa. Madrid, 2017) donde condensa todo su pensamiento teórico sobre el tema. En esta obra el profesor Faundes desarrolla en profundidad el concepto de guerra irrestricta comparándolo con el de guerra total, ya establecido por Clausewitz en su obra clásica De la Guerra (1831) con la finalidad de verificar si nos hallamos ante un nuevo modelo estratégico. Tras un análisis exhaustivo que compara ambos conceptos en los primeros capítulos, el autor llega a la conclusión de que nos enfrentamos a un nuevo escenario en el pensamiento estratégico.
Referencia bibliográfica completa: FAUNDES, C.: La deconstrucción de la guerra total y la irrupción de la guerra irrestricta. Punto de quiebre estratégico en el escenario internacional. Ministerio de Defensa. Madrid, 2017.
El libro se encuentra disponible en Publicaciones de Defensa del Ministerio de Defensa de España.

ESTADO DE LOS ARSENALES NUCLEARES DE LAS GRANDES POTENCIAS A 1 DE SEPTIEMBRE DE 2017

El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha publicado nuevamente los datos cuantitativos de los arsenales estratégicos de las dos grandes potencias a 1 de septiembre de 2017 conforme a las estipulaciones de intercambio de información y publicidad establecidas en el Tratado de Armas Estratégicas (nuevo START)  de 10 abril de 2010. Previamente debemos recordar que este tratado entró en vigor el 5 de febrero de 2011 después de que se superaran los procesos de ratificación nacionales respectivos –información disponible AQUÍ-. Este dato es fundamental, porque los límites cuantitativos que establece el propio Tratado deben cumplirse a más tarde en la próxima fecha de intercambio de información, esto es, a 1 de marzo de 2018. Los límites cuantitativos que establecieron las partes al final del período inicial de siete años –la vigencia del tratado es de diez años prorrogable- son: 1.550 ojivas nucleares para vectores de lanzamiento estratégico (ICBM, SLBM y bombarderos estratégicos), 800 sistemas de lanzamiento disponibles y 700 de ellos desplegados al mismo tiempo. Pues bien, conforme a los datos aportados este mes los Estados Unidos disponen de 1.393 cargas nucleares estratégicas, 800 vectores de lanzamiento disponibles y 660 desplegados. Por su parte, Rusia tiene 1.561 cargas nucleares estratégicas, 790 vectores de lanzamiento disponibles y 501 desplegados. Esto significa a la fecha indicada ambas potencias prácticamente se encuentran dentro de los límites que se tienen que alcanzar en febrero de 2018; solo Rusia debe de reducir sus ojivas nucleares estratégicas, en concreto, once cargas para ajustarse al límite de 1.550 cargas nucleares, objetivo totalmente realizable simplemente con la retirada de un cohete R-36M2 Voevoda (SS-18 Satán en código OTAN) y un Topol móvil o en silo (SS-25 en código OTAN), que cargan diez y una ojiva respectivamente, y ambos sistemas se encuentran actualmente en proceso de retirada definitiva. Pero, hay que destacar además, que de los datos de 1 de marzo hasta ahora, las dos grandes potencias llevaron a cabo reducciones significativas en todos los apartados: los Estados Unidos redujeron dieciocho cargas estratégicas, veinte sistemas de lanzamiento disponibles y trece sistemas desplegados; y Rusia, ha reducido 204 cargas, veintiséis sistemas disponibles y veintidós sistemas desplegados. Esto significa que, más allá de los cantos de sirena que abogan por una desnuclearización total –recordemos el más reciente de ellos: aprobación por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas del Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares el 7 de julio de de 2017, al respecto véase el ensayo de Ignacio Cartagena Núñez publicado en el IEEE- las grandes potencias consideran –y esto seguirá siendo así en un futuro a muy largo plazo-, a las armas nucleares como un componente esencial para garantizar la seguridad nacional a través del sistema de disuasión nuclear, pero también, y quizás tan importante como el anterior, como elemento esencial para el mantenimiento de su supremacía en el sistema internacional global. Esto es así porque la posesión de arsenales nucleares estratégicos les garantiza la inmunidad frente a las otras potencias nucleares y, al mismo tiempo, les dota de la capacidad para causar daños de proporciones catastróficas a cualquier agresor convencional que cometiera el error de emprender un ataque militar contra los centros de poder, las infraestructuras estratégicas o las ciudades de una de las dos grandes potencias. Y esto será así mientras no se produzca una revolución tecnológica militar que conlleve la introducción de sistemas de combate disruptivos. En consecuencia, para garantizar esta posición tanto Rusia como los Estados Unidos están desarrollando en la actualidad costosísimos programas de modernización que alcanzan a los tres componentes de la tríada nuclear: los cohetes estratégicos basados en tierra (ICBM), los cohetes estratégicos embarcados en submarinos nucleares (SLBM) y los bombarderos de largo alcance o estratégicos, así como los laboratorios y centros de investigación y almacenamiento de armas nucleares –asunto al que hemos hecho referencia en la entrada anterior ARSENALES NUCLEARES DE LAS GRANDES POTENCIAS A 1 DE MARZO DE 2017.

DEMASIADOS PÁJAROS EN EL CIELO VERSIÓN 2017: COHETES ESTRATÉGICOS, SATELITES Y ARMAS ESPACIALES


Lanzamiento de cohete RS-24 móvil, Plesetsk, 20 de septiembre de 2017 (Fuente: Ministerio de Defensa de Rusia vía canal RT en YouTube.com).
Este es un título recurrente que he empleado en el blog cuando, de repente, se ha producido una concatenación de acontecimientos relacionados con el espacio y con los lanzamientos de cohetes estratégicos que realizan periódicamente las dos grandes potencias globales con la finalidad de evaluar la disponibilidad de sus fuerzas de disuasión nuclear. El último episodio se produjo en octubre de 2016 cuando, en pocos días, las Fuerzas Nucleares Estratégicas rusas lanzaron varios SLBM, ICBM y misiles de crucero en el marco de un ejercicio global de guerra nuclear; entre ellos, además, uno relacionado con el programa de armas hipersónicas que está desarrollando Rusia. La descripción de eventos y las conclusiones sobre los mismos en relación con los programas de armas hipersónicas y la tentación por el ataque preventivo están disponibles en la entrada titulada DEMASIADOS PÁJAROS EN EL CIELO OTRA VEZ: SLBMS, ICBMS, SARMAT Y PROYECTO 4202.
Pues bien, el mes de septiembre de 2017 parecía dominado a priori por la prueba nuclear coreana, que tuvo lugar el 3 de septiembre, y los reiterados lanzamientos de cohetes de alcance intermedio (IRBM) llevados a cabo por el irresponsable régimen norcoreano de Kim Jon-un, y que han merecido el reproche de todos los Estados y de las Organizaciones Internacionales de seguridad, incluidas las Naciones Unidas –eso que los profetas de la nueva era llamaron ridículamente la “comunidad internacional” y que, desafortunadamente, tanto calado ha tenido entre los políticos occidentales y los medios de comunicación a escala global, incluidas las redes sociales-. Pero esto puede formar parte de la anécdota en la agenda internacional mientras Beijing no ponga freno definitivamente a las aspiraciones nucleares de Corea del Norte. Porque, entre pruebas de cohetes estratégicos, lanzamientos espaciales y los desarrollos de sistemas de combate aeroespaciales no tripulados, los Estados Unidos y Rusia siguen adelante con lo que desde hace tiempo hemos calificado como una nueva carrera espacial. De este modo, a finales del mes anterior (28 de agosto) Roscosmos lanzó un cohete Protón-M desde el cosmódromo de Baikonur que puso en órbita el satélite de comunicaciones militar Blagovest, al que se asignó la denominación estándar Cosmos-2520. Se trata del primero de cuatro aparatos que componen un sistema satelital geoestacionario que suministrará servicios de internet de banda ancha, video y televisión sobre el territorio ruso, y que tiene una vida operativa estimada de quince años. Dos semanas más tarde, el 12 de septiembre de 2017, las Fuerzas Coheteriles Estratégicas (RVSN) lanzaron un cohete estratégico RS-24 Yars desde un silo situado en el centro espacial de Plesetsk con ojivas inertes que alcanzaron los objetivos programados en el polígono de Kura en la península de Kamchatka. Según informó el Ministro de Defensa ruso, el objetivo de la prueba era “confirmar la disponibilidad de una parte de los cohetes de esta serie”, lo que indica que se trata de uno de las partidas más recientes que se están entregando a las divisiones de cohetes estratégicos de Kozelsk y Tatischevo. Pero también se empleó para probar “una nueva cabeza de combate experimental” que no parece tener relación con el programa de armas hipersónicas conocido como Proyecto 4202. Pocos días después, el 20 de septiembre de 2017, se produjo un nuevo lanzamiento de un RS-24 Yars basado en una plataforma móvil (TEL), también desde Plesetsk, en un ejercicio de entrenamiento de combate de las tripulaciones de los sistemas móviles desplegados en la División de Cohetes Estratégicos de Yoshkar-Ola; las ojivas alcanzaron con éxito el blanco que se encontraba en la península de Kamchatka. Cuatro días después comenzó un ejercicio de mando de las Fuerzas Nucleares Estratégicas en el que participaron unidades de la División de Cohetes Estratégicos de Novosibirsk con el despliegue de más de cuatro mil efectivos y unos cuatrocientos vehículos que se pusieron en estado de alerta y salieron al campo recorriendo los itinerarios de patrullaje de combate preestablecidos, haciendo frente a incursiones de unidades de operaciones especiales adversarias y a ataques con armas de precisión en un escenario  estresado de interferencias electrónicas. Durante el desarrollo de estos ejercicios,  el 26 de septiembre tripulaciones de las RVSN llevaron a cabo el lanzamiento de un cohete estratégico RS-12M Topol desde el polígono de pruebas de Kapustin Yar, en la región rusa de Astrakhan, cuya única ojiva alcanzó correctamente el objetivo programado en el polígono de Sary-Shagan en Kazakhstán -un vídeo del disparo está disponible aquí-. Según informó el Ministerio de Defensa ruso el objetivo de este lanzamiento era probar una nueva cabeza de combate destinada a superar las defensa antimisiles. Pocos días antes, esto es, el 22 de septiembre de 2017, las Fuerzas Aeroespaciales (VKS) lanzaron desde el complejo número 43 de Plesetsk un cohete portador Soyuz-2.1b que puso en órbita con éxito un satélite Glonass-M del sistema de posicionamiento global ruso, que fue designado después de unos momentos iniciales de confusión como Cosmos-2522 -los anteriores satélites Glonass-M se pusieron en órbita el 7 de febrero de 2016 (Cosmos-2514) y el 29 de mayo de 2016 (Cosmos-2516)-. Esta confusión enlaza  precisamente con otro aparato espacial de singular interés: el que portaba el cohete Soyuz-2.1b que se lanzó una vez más desde Plesetsk el 23 de junio de 2017 y que, posteriormente, el Ministerio de Defensa de Rusia reconoció declaró oficialmente que se trata de un satélite "inspector", diseñado y puesto en órbita para acercarse y, en su caso, tomar contacto con otros satélites u objetos en el espacio -por ejemplo satélites fuera de servicio, restos de lanzamientos anteriores o, simplemente, basura espacial-, siempre que se trate de objetos nacionales (sic) según precisó el mismo Ministerio de Defensa; este satélite recibió posteriormente la designación de Cosmos-2521
Como sabemos, el gobierno ruso está gastando ingentes cantidades de dinero en el programa espacial: por un lado, en la construcción del gigantesco cosmódromo de Vostochni en la Siberia central, que permitirá desentenderse de la dependencia actual de Baikonur, ubicado en Kazakhstán –de hecho, Roscosmos pretende efectuar cinco lanzamientos desde el nuevo centro espacial en 2018-, y por otro, en el desarrollo de nuevos cohetes pesados y superpesados capaces de transportar cargas de grandes dimensiones al espacio. En este sentido, el Viceprimer Ministro ruso Dmitry Rogozin expresó este mismo mes que el primer lanzamiento del cohete pesado Angara-A-5M “está programado para 2021, y el de un cohete superpesado para después de 2025”. Mirando de reojo a su principal competidor en la carrera espacial, Rogozin declaró que Rusia sigue con atención los avances de las empresas privadas como SpaceX que emplean tecnologías que permiten reutilizar las primeras etapas de los cohetes; esto es así porque “no podemos ceder a nadie el mercado de los servicios  de lanzamiento. Mantenemos el liderazgo en ese mercado, así que debemos tomar ciertas decisiones”. En este marco estratégico-conceptual, salen a la luz las especificaciones de un nuevo avión de combate no tripulado ruso denominado Mig-41, que se encuentra en fase de definición por parte de la corporación aeronáutica MiG. Según las informaciones divulgadas hasta el momento, esta aeronave será capaz  de volar a 4.500 kilómetros por hora y lanzar misiles hipersónicos (velocidades del rango de mach 6-7). Se espera que el diseño esté preparado para 2020 y los primeros prototipos en 2025. El jefe de diseño de MiG, Ilya Tarasenko, explicó que “el Mig-41 tendrá la capacidad de operar en el espacio, cargará nuevas armas, será muy rápido y tendrá un alcance operacional elevado”, del rango de más de cien kilómetros de altitud, superando la denominada Línea de Kaman, que es la frontera imaginaria entre la atmósfera terrestre y el espacio exterior. Esto es, sencillamente, la militarización del espacio, llevar la guerra más allá de los límites conocidos hasta ahora, como hemos dicho en dos entradas recientes en el blog: ESTADOS UNIDOS AVANZA EN LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO y HACIA UN SISTEMA RUSO DE GUERRA ESPACIAL.
Del otro lado, en junio de 2006 el Presidente Obama envío al Congreso un informe con un anexo clasificado sobre la “política integrada para contener a los adversarios de los Estados Unidos en el espacio” de acuerdo con la Ley de Autorización de la Defensa Nacional que especifica que “el Presidente debe iniciar un proceso interinstitucional para desarrollar la política de contención de los adversarios en el espacio.” Y esta iniciativa política ha sido continuada por el Presidente Trump, que aprobó un decreto presidencial por el que vuelve a crear el Consejo Nacional del Espacio –que desapareció en 1993- con la finalidad de coordinar todos los aspectos del poder espacial americano e integrar a los principales Departamentos del gobierno, el Pentágono, la NASA y la inteligencia nacional, en la toma de decisiones. En la firma del documento el Presidente Trump expresó que se trata de “una señal clara al mundo sobre el liderazgo de los Estados Unidos en el espacio.” (he subrayado la expresión para compararla con la anterior de Rogozin). No es casual, sin duda, que en estas mismas fechas (8 de septiembre de 2017) un cohete reutilizable Falcon 9 de SpaceX –recordemos de nuevo la cita anterior de Rogozin respecto a unos de los focos de atención especial de Rusia- llevó por primera vez al espacio un avión robótico Boeing X-37B en la quinta misión del programa de la Fuerza Aérea para el desarrollo de aeronaves no tripuladas que pueden regresar a la Tierra por sus propios medios –programa del que también nos hemos ocupado en UN EJEMPLO DE LA CRECIENTE MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO: EL PROYECTO XS-1-. Como en las misiones anteriores el alcance, cometidos y permanencia en el espacio de la misión OTV-5 son secretos. El 24 de septiembre de 2017 un cohete portador Atlas V equipado con motos rusos RD-180 -recordemos que sigue vigente el régimen de sanciones aprobado por los Estados Unidos y la Unión Europea en el verano de 2014 como consecuencia de la implicación rusa en el conflicto de Ucrania- despegó de la base aérea de Vandenberg, en California, y puso en órbita el satélite de reconocimiento NROL-42 de la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO). Según datos del Departamento de Defensa, este satélite esta destinado a detectar lanzamientos de cohetes estratégicos en el hemisferio norte a través de sensores infrarrojos -los anteriores satélites al servicio de la NRO se lanzaron el 29 de julio de 2016 (NROL-61) y el 1 de marzo de 2017 (NROL-79). 
Por tanto, en el desarrollo de las nuevas tecnologías espaciales está en juego el mantenimiento de la supremacía de las grandes potencias en el sistema internacional. Y en esta lucha adquiere toda su vigencia la máxima de Friedman –declaración que empleamos reiteradamente- que dice que la próxima guerra se iniciará en el espacio, porque el primer movimiento de un eventual agresor será cegar los sistemas de comunicaciones, mando y control del adversario, antes incluso de que se haya llevado a cabo la primera misión de combate. Este es el objeto de la carrera espacial a la que asistimos en la actualidad.

"Desde que vi tus pies en el arroyo..."

«EL CONFLICTO DE UCRANIA Y EN PAPEL DE RUSIA EN PERSPECTIVA ESTRATÉGICA»

Este es el título del artículo que he publicado en el número más reciente de Panoramas de Seguridad y Defensa, publicación electrónica del Centro de Investigación y Estudios Estratégicos de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) de Chile, y que en esta ocasión está dedicado al conflicto bélico que se está desarrollando en Ucrania desde principios de 2014. El número monográfico lleva por título “Ucrania: ¿un nuevo problema sin solución para el mundo?”, precisamente porque la implicación de las grandes potencias hizo que un conflicto civil interior se convirtiera en un conflicto internacional cuando Rusia intervino de forma decisiva para recuperar la península de Crimea, territorio que históricamente siempre fue ruso desde la conquista a los turcos por la emperatriz Catalina en 1774, y que desde la desintegración de la Unión Soviética albergaba las principales instalaciones de la Flota rusa del Mar Negro. Posteriormente, el conflicto se extendió a las regiones separatistas del Donbass y se ha prolongado en el tiempo por la persistencia de las grandes potencias en ganarse para su bando a una u otra de las partes implicadas en el conflicto separatistas: el Bloque Occidental apoyando al gobierno ucraniano postrevolucionario –recordemos la “frustrada” revolución del Maidan- y Rusia con una posición favorable a las autoproclamadas Repúblicas separatistas de Donestk y Lugansk. Las negociaciones y posteriores Acuerdos de Minsk han servido para impedir la extensión de un conflicto militar abierto, pero no han resuelto ni de lejos el problema, ya que la situación en Ucrania supone una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. En realidad, ¿qué hizo el gobierno ruso el día que ocupó militarmente la península de Crimea y mediante un referéndum la anexionó al territorio de Rusia? Un acto de agresión de conformidad con la Resolución 3314 de la Asamblea General y, sobre todo, con el artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas. Y esto, hecho por un miembro permanente del Consejo de Seguridad; igual que ocurrió con la guerra de Serbia de 1999, para la que las potencias occidentales se ampararon en la deriva que hace la Carta hacia las Organizaciones Internacionales, en este caso usando la Alianza Atlántica, que asumen el papel que deberían tomar las propias Naciones Unidas para la defensa de la paz y la seguridad internacional. Esto no deja de ser legal pero sin duda es torticero. Las Naciones Unidas tienen una misión fundamental que nunca cumplen porque su Consejo de Seguridad, por el ejercicio del derecho de veto de sus miembros permanentes, paraliza sus actuaciones. La consecuencia fundamental es que, al no cumplir la función para la que fueron creadas, el régimen se transforma y permanece creándose un nuevo régimen implícito. Del régimen explícito de la Carta de 1945 se ha pasado a uno implícito que abarca cuestiones que ni se plantean en la Carta y abandona el fin principal pero sin que la estructura cambie sustancialmente porque es necesaria para que el fin principal continúe como el fin no alcanzado por deseado. Por supuesto, la responsabilidad de la situación en Ucrania –y de su eventual resolución- corresponde a las grandes potencias, bien reunidas en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas -el régimen explítico- o mediante acuerdos bilaterales de diriman de una vez las zonas de influencia en Europa Oriental -este el régimen implícito-. Por tanto, una consecuencia pasmosa es que se vuelve al sistema del equilibrio de poderes, como el que rigió en Europa de 1815 a 1914, una suerte de Santa Alianza pero sin ese nombre -sin nombre todavía realmente- y diferentes actores. Sistema garantizado por el principio estructural básico de la libertad, la igualdad y la soberanía de los Estados, a su vez pilar del nuevo régimen implícito. No podemos perder de vista que la intervención militar rusa en Crimea tiene como fundamento el antiguo principio de interés nacional -¡que había sido derogado precisamente por la Carta de las Naciones Unidas!- y que se impone por la fuerza de los hechos. Este es el contenido del artículo que proponemos en esta publicación y en el que al final de mismo planteamos varias soluciones para resolver el conflicto. Dejando de lado por imposible la normalización del régimen -no deseado por Rusia ni por la Alianza Alántica- ni la segunda opción, una situación de permanente conflicto, la tercera opción es viable desde una racionalización de la estructura existente: pérdida por parte de Ucrania de las provincias orientales y adquisición del estatuto de miembro de la Alianza Atlántica y de la Unión Europea. Todos se benefician, Alemania incluida  claro, y aunque Rusia tenga un vecino incómodo que pertenece a su contrincante global, al tratarse de un régimen, todas las partes deben cuidar de no saltarse las "líneas rojas" -de enfrentamiento nuclear- y obtener ventajas o pérdidas en otros lugares. ¿Y dónde queda la Organización de las Naciones Unidas? Pues está para procurar que nadie llegue jamás a las "líneas rojas" y a asentar el régimen implícito que sustituye ventajosamente al explícito con le plena conciencia y pleno convencimiento de que la estructura es elástica y fluida.

La referencia bibliográfica completa es: PÉREZ GIL, L.: “El conflicto de Ucrania y el papel de Rusia en perspectiva estratégica”, Panoramas de Seguridad y Defensa, agosto de 2017, disponible aquí
El texto completo del artículo se encuentra disponible aquí.

«RUSSIA MILITARY POWER» 2017

Este es el título del extenso documento de ciento dieciséis páginas que publicó el 28 de junio de 2017 la Agencia de Inteligencia de la Defensa de los Estados Unidos en el que se examinan las capacidades militares de Rusia en una –reconocida expresamente- reedición del famoso Soviet Military Power que se editó anualmente durante el período de la denominada “Segunda Guerra Fría”, esto es, en los años ochenta del siglo pasado bajo las instrucciones del Secretario de Defensa Caspar Weinberger (septiembre de 1981). En un contexto extraordinariamente diferente a aquel en cuanto al acceso a la información del oponente ruso, el nuevo Russia Military Power busca centrar y poner foco en el renovado poderío militar de Rusia en un documento dirigido a los políticos americanos, pero también a los dirigentes aliados y al público en general. Si en los años ochenta se llegaron a editar doscientos cincuenta mil ejemplares en ocho lenguas, hoy con la extraordinaria difusión que conceden internet a toda información que se “cuelga” en la red y que rápidamente se “viraliza” en las redes sociales, el impacto del presente documento puede ser enorme. Siempre y cuando, claro está, que no sea más que un recurso más de propaganda política internacional, como en gran medida lo fue el Soviet Military Power que acumulaba exageraciones desmedidas en determinadas capacidades militares de la Unión Soviética que, en realidad, nunca se dieron y que se basaban más en suposiciones que en informes de inteligencia contrastados. Actualmente nos encontramos inmersos en un período de creciente disensión entre dos socios estratégicos. Y esto es lo paradójico de la situación presente: el crecimiento de la tensión hacia un enfrentamiento convencional indirecto –en Ucrania oriental, Siria, el Cáucaso sur o Asia central- entre socios que mantienen grandes acuerdos para al mantenimiento del régimen de estabilidad estratégica: en el seno del Consejo de Seguridad, con la vigencia del Tratado START, el acuerdo sobre la desnuclearización de Irán o la prohibición de venta de armamentos ofensivos a China. De ahí la necesidad de una enorme aceleración de los rearmes alemán y japonés. Son Estados que reponderían a necesidades históricas y estratégicas de mantener equilibrios globales, más fácil en el caso japonés que en el alemán. Un mundo complejo, un multisistema de cindo poderres -el ideal de Kaplan o Rosecrance- mantendría la estabilidad durante todo el siglo XXI. En silencio, sin acceder al Consejo de Seguridad por no necesitarlo -pues como hemos dicho en otras ocasiones, el Consejo de Seguridad ha transformado a las Naciones Unidas en un régimen implícito casi perfecto-, Alemania y Japón son potencias imprescindibles en un mundo transformado. De este modo, un sistema con cinco poderes, equilibrado, daría lugar a un mundo más seguro. 
Sin embargo, en el documento se asevera que “en la próxima década, puede emerger una Rusia más segura de sí misma y más capaz. Los Estados Unidos tienen que anticipar, en lugar de reaccionar, a las acciones de Rusia y perseguir una mayor conciencia de los objetivos rusos y de las capacidades para prevenir posibles conflictos.” (p. V). Como ha sido una constante histórica: la mejor forma de combatir al adversario es conocerlo, por eso se realiza un análisis de la estrategia de seguridad nacional de Rusia, la doctrina militar y la política de empleo de armas nucleares, la estructura de fuerza y las capacidades militares, incluidas las fuerzas nucleares estratégicas, las infraestructuras militares, de mando y control y del sector aeroespacial, la guerra en el espacio y las operaciones cibernéticas. Por su énfasis destaca el apartado dedicado al “Mando y control militar nacional” (pp. 25-28) en el que se examina el proceso de adopción de decisiones que lleva a la autorización de empleo de las armas nucleares y los sistemas de control para materializar dicho empleo en los casos de ataque preventivo, contraataque o ataque de represalia, como se analiza más detalladamente a lo largo del documento.
Según se señala en la publicación en el sitio web de la Agencia de Inteligencia de Defensa, este es el primero de una serie de documentos no clasificados dedicados a los poderes militares que representan o pueden representar una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos: Rusia, China, Corea del Norte, Irán y el terrorismo internacional, y el siguiente estará dedicado al poderío militar de China. Formalmente, el documento se compone de un prefacio, firmado por el Director de la Agencia de Inteligencia de los Estados Unidos, el general del Cuerpo de Infantería de Marina Vicent Stewart, y cinco capítulos principales que se estructuran en uno o varios subepígrafes: Introducción/Panorama Histórico (pp. 9-13), Panorama Militar Nacional ruso (pp. 14-21), Estrategia y Doctrina Militar (pp. 22-28), Capacidades militares principales rusas (pp. 29-45) y Perspectiva: Una Fuerza modernizada (46-86). Además, el documento contiene 661 notas al final con referencias documentales e informativas sobre los diferentes aspectos tratados en el texto principal del documento. 
La publicación de la noticia en el sitio web de la Agencia de Inteligencia de Defensa se puede consultar aquí
La referencia completa del documento es: Russia Military Power. Building a military to support Great Power aspirations. Defense Intelligence Agency. Washington, 2017. El documento completo se encuentra disponible aquí.

"Aquí, en esta orilla, del lecho donde duermes..."

DESPLIEGUE AVANZADO DE LAS TROPAS DE COHETES ESTRATÉGICOS DE RUSIA

Las Fuerzas Coheteriles Estratégicas (RVSN) realizan en junio de 2017 ejercicios de despliegue avanzado de sus unidades de cohetes sobre plataformas móviles. En estos ejercicios están implicadas las divisiones de cohetes estratégicos estacionadas en las provincias de Tver, Novosibirsk, Irkutsk e Ivánovo, según informaciones divulgadas por el Ministerio de Defensa de Rusia, y en concreto participan diez regimientos con unos noventa cohetes en total -92º, 235º, 285º, 382º y 428º Regimientos de Cohetes Estratégicos de la Guardia y 168º, 308º, 321º, 773º y 804º Regimientos de Cohetes Estratégicos-. Las fuerzas dotadas con cohetes estratégicos Topol-M y RS-24 Yars móviles –equipados con una ojiva de 800 kilotones y cuatro ojivas MIRV de 100 kilotones respectivamente- se despliegan más allá de sus bases con todos los equipos asociados, realizan maniobras de protección activa, se camuflan y se protegen frente a ataques aéreos e incursiones de sabotaje de fuerzas de operaciones especiales adversarias y, como culminación del entrenamiento, llevan a cabo uno o varios lanzamientos de cohetes estratégicos que portan cabezas inertes. Estas fuerzas son altamente disuasivas puesto que en el caso de que surja una amenaza de guerra a gran escala, se desplegarán muy lejos de sus bases permanentes haciendo extremadamente complicada su detección y localización por los satélites espaciales del adversario y, por tanto, serán invulnerables a un eventual ataque de contrafuerza. Debido al número de cohetes y unidades implicadas se trata de una demostración de fuerza, según han sugerido varios analistas; en concreto, Andrei Kotz dice que “no se excluye la posibilidad de que estos entrenamientos representen una respuesta de Rusia a la movilización de fuerzas de disuasión nuclear de los Estados Unidos cerca de las fronteras occidentales del país eslavo” (declaraciones en Sputnik, 14 de junio de 2017). Esto es así porque durante la segunda semana de junio bombarderos estratégicos B-52H y B-1B americanos sobrevolaron el Mar Báltico durante la realización de ejercicios navales de la Alianza Atlántica que se han desarrollado en las mismas fronteras de Rusia. A su vez estos vuelos fueron interceptados y seguidos al menos en dos ocasiones por aviones de combate Su-27 de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia (VKS). Y en dos ocasiones también sendas parejas de bombarderos Tu-160 de la Aviación de Largo Alcance volaron hasta espacio aéreo del Atlántico norte desde sus bases en el sur de Rusia. Esto sirvió de excusa para que, una vez más, el gobierno polaco, por boca de su presidente Andrej Duda anunciara el 12 de junio de 2017 que estaba dispuesto a discutir con la Administración Trump el aumento de la presencia militar aliada en Polonia (declaraciones recogidas en ibídem). Como respuesta, el vicepresidente de la Comisión de Defensa de la Duma (parlamento federal ruso), Yuri Shvitkin, manifestó que “hemos declarado en repetidas ocasiones que no vamos a dejar sin atención el reforzamiento del contingente de la OTAN y el de otros países que están forjando planes bajo el pretexto de defensa. Está claro que se tomarán medidas de respuesta.” (ibídem). Esta situación responde a la nueva dinámica creada a raíz del conflicto ucraniano, la anexión de Crimea a Rusia y la eventual implicación de este país en los movimientos secesionistas de las provincias prorrusas del este de Ucrania. Pero, como hemos dicho en varias ocasiones, este proceder de la Alianza Atlántica, encabezada por los Estados Unidos, supone una vulneración del gran acuerdo con la Unión Soviética de Gorbachov que permitió la reunificación de Alemania y la liberación de los países de Europa Central y Oriental en 1990 y la creación de la Unión Europea en 1993. En ese acuerdo fundacional para una Europa Unida se encontraba el compromiso occidental de no extender las organizaciones militares propias hasta las fronteras de Rusia, lo que se institucionalizó en el Acta Fundacional de las Relaciones OTAN-Rusia de mayo de 1997 con una declaración adicional en la que se establecía que este acuerdo estratégico “no puede en modo alguno menoscabar la eficacia política y militar de la Alianza, incluida su capacidad para cumplir su compromiso de seguridad con los miembros actuales y futuros”. Precisamente a lo que se agarran ahora los responsables de la política exterior americana, los dirigentes europeos, los líderes atlantistas y de la Unión Europea, que proclaman la agresividad de Rusia y la necesidad de tomar medidas disuasivas para “fortalecer” la defensa común. El problema radica en que los nuevos dirigentes de la Administración Trump se crean moral e intelectualmente superiores a los toscos dirigentes rusos y calculen mal dejándose arrastrar por la irracionalidad del torpe -pensamos en los acontecimientos recientes en Siria que han llevado a Rusia a suspender el protocolo con los Estados Unidos y otros miembros de la coalición internacional para evitar incidentes aéreos vigente desde octubre de 2015-. Las consecuencias serán catastróficas para toda la humanidad pues, como recordaba recientemente el Presidente Putin, en un hipotético enfrentamiento nuclear entre los Estados Unidos y Rusia “nadie sobreviviría” (declaracionesrecogidas en Sputnik, 7 de junio de 2017)

HACIA UN SISTEMA RUSO DE GUERRA ESPACIAL


El pasado 25 de mayo de 2017 las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia lanzaron un cohete portador Soyuz 2.1b desde el cosmódromo de Plesetsk en el norte de la Rusia europea con la misión de poner en órbita un nuevo satélite militar Tundra del sistema de alerta temprana EKS, que ha sido denominado Kosmos-2518. Los dos satélites en órbita del sistema EKS –el primer aparato Tundra, Kosmos 2510, está en órbita desde noviembre de 2015- son los únicos satélites de alerta temprana actualmente en servicio, ya que el sistema anterior US-KS/KMO concluyó su vida operativa en 2014. El nuevo sistema contará con una constelación de satélites de órbita altamente elíptica tipo Molniya y satélites geoestacionarios, lo que requerirá al menos diez nuevos lanzamientos hasta 2020. Precisamente en estos días se ha conocido que tres pequeños satélites que Rusia había puesto en órbita en 2013 y 2015 han comenzado a maniobrar después de estar inactivos durante este tiempo. Los satélites, denominados Kosmos-2491, Kosmos-2499 y Kosmos-2504, empezaron a moverse y realizaron maniobras de aproximación a otros satélites situados en órbita fuera de servicio y a pedazos de basura espacial. Según fuentes especializadas, estas capacidades ponen de manifiesto que se trata de satélites experimentales construidos para aproximarse a otros ingenios espaciales y examinarlos, pero precisamente, lo que llama la atención es que ni las autoridades rusas ni Roscosmos han detallado sus funciones o las misiones en las que participan, y en algún caso ni siquiera declararon el lanzamiento del satélite, lo que se sale de todos los estándares en materia de política espacial. Según el Instituto de Física y Tecnología de Moscú el Kosmos-2499 sería un satélite diseñado para probar los novedosos motores de plasma SPT, lo que parece no ajustarse a lo observado este mes, y en el caso del Kosmos-2504 puesto en órbita en 2015, las autoridades rusas anunciaron que el cohete portador que despegó de Plesetsk llevaba tres satélites de comunicaciones Gonets, pero no hicieron ninguna mención al primero. Sin embargo, el hecho de que puedan permanecer inactivos en el espacio durante largos períodos de tiempo y luego puedan activarse y moverse con libertad lleva a los analistas occidentales a considerar que pueden tratarse de aparatos experimentales, diseñados para perseguir e inutilizar a otros satélites en caso de conflicto. Y esto es más preocupante en un contexto en el que Rusia y China dan pasos importantes para colaborar en la carrera espacial. Tal es así que pocos días antes de estos acontecimientos que relatamos, el Presidente Putin explicó en una rueda de prensa con el Presidente Xi Jinping que “China y Rusia cooperan en el sector espacial desde hace tiempo y tenemos todas las posibilidades para intensificar esta cooperación, incluidos el suministro de motores cohete de fabricación rusa a China”. Se trata, precisamente, de los mismos cohetes que se entregan a los Estados Unidos a pesar de la vigencia del mecanismo de sanciones aprobadas por las autoridades americanas por la implicación de Rusia en el conflicto de Ucrania. Como anotamos en una entrada anterior del blog de junio de 2016 titulada ESTADOS UNIDOS AVANZA EN LA MILITARIZACION DEL ESPACIO, los Estados Unidos continúan manteniendo la dependencia de los motores rusos RD-180 construidos por Energomash, perteneciente a Roscosmos, para propulsar los cohetes espaciales Atlas V que se emplean para poner en órbita los satélites miliares de las Fuerzas Armadas y de la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO), así como también del avión espacial no tripulado X-37B –avión que acaba de regresar del espacio el 7 de mayo de 2017 de su cuarta misión secreta y que ha tenido una duración de setecientos diecisiete días-. Sin embargo, el 3 de mayo de 2017 la NRO puso en órbita un satélite de reconocimiento NROL-76 con un cohete Falcón 9 y en la próxima misión OTV-5 del programa X-37B se empleará el mismo cohete propulsor de la empresa Space X. Pues bien, esta aproximación chino-rusa en materia espacial genera, de nuevo, preocupación en Washington, y responsables políticos y militares de los Estados Unidos no dudan en afirmar que ambos países desarrollan sistemas antisatélite dirigidos contra los Estados Unidos. Así, en noviembre de 2016 altos mandos militares declararon que Rusia y China disponen de armas de la era espacial con capacidad para eliminar los sistemas satelitales americanos situados en órbita. En concreto, el Director de Inteligencia Nacional, Dan Coats, ha dicho: “estimamos que Rusia y China perciben la necesidad de contrarrestar cualquier ventaja militar de Estados Unidos derivada de los sistemas especiales comerciales, militares y civiles, y están considerando, cada vez más, ataques contra los sistemas espaciales como parte de su doctrina de guerras futuras.” Por tanto, traemos de nuevo las palabras de Friedman (en Los próximos cien años, 2010) cuando escribió que las guerras del futuro se librarán en el espacio porque los adversarios buscarán destruirse mutuamente los sistemas espaciales que les permiten observar y seleccionar los objetivos y neutralizar los satélites de navegación y comunicaciones para impedir el empleo de los sistemas de armas de precisión lanzables desde aviones tripulados y no tripulados. En consecuencia, la destrucción de los satélites enemigos se convertirá en un objetivo esencial de las guerras entre grandes potencias. Se cumple, por tanto, el principio general que enunciamos de que si alguna potencia consigue poner armas en el espacio, también habrá armas de respuesta.

REVISIÓN DE CAPACIDADES NUCLEARES ESTRATÉGICAS DE LOS ESTADOS UNIDOS Y COREA DEL NORTE

En la entrada anterior titulada Empezar a ganar guerras de febrero de 2017 hacíamos referencia a las primeras iniciativas del Presidente Trump en materia de defensa, en concreto en lo que se refiere al incremento del presupuesto militar y al reforzamiento de las capacidades nucleares estratégicas, basadas en el convencimiento de que la seguridad nacional de los Estados Unidos descansa en la sostenibilidad de la disuasión nuclear. De entrada implica que se continuará con los programas de modernización de la tríada nuclear iniciados por la Administración Obama: nuevos ICBM y SLBM, nuevos submarinos nucleares portamisiles y el nuevo bombardero estratégico B-21. Como primer paso en la revisión de la política nuclear de los Estados Unidos, el Secretario de Defensa James Mattis ha ordenado la elaboración de un informe sobre el estado y las capacidades de las fuerzas nucleares que responda a los requerimientos formulados por el Presidente Trump desde su toma de posesión entre los que se incluía realizar un análisis del arsenal nuclear “con el fin de que sus capacidades de disuasión nuclear sean modernas, potentes y móviles”, se encuentren plenamente operativas, que puedan responder a las amenazas a la seguridad del país y sean capaces de “defender a nuestros aliados”. Estas declaraciones adquieren de semana a semana mayor relevancia política conforme se acrecienta la inestabilidad estratégica en la península de Corea, donde dos aliados clave de los Estados Unidos en el sistema de seguridad regional, como son Corea del Sur y Japón, se encuentran sometidos permanentemente a la amenaza de un ataque inesperado y suicida por parte del régimen de Pyongyang. Como ha enfatizado el Presidente Trump en varias ocasiones, los Estados Unidos pueden decidir en cualquier momento resolver de una vez y para siempre el contencioso coreano. Y lo harán mediante la aplicación de la abrumadora fuerza militar de la que son capaces como han demostrado desde el final de la Guerra Fría en los enfrentamientos directos en los que han participado. Pero bien entendido que en el caso de Corea del Norte el uso de la fuerza militar decisiva se hará después de alcanzar un acuerdo con las otras dos grandes potencias que tienen fronteras con Corea del Norte y que a su vez han sido en el pasado, en el caso de Rusia, y sigue siendo en la actualidad, en el caso de China, valedoras del régimen de Pyongyang. Y este acuerdo se formalizará en el seno del Consejo de Seguridad, del que forman parte todas las grandes potencias poseedoras de armas nucleares y con derecho de veto, y que conforme a la Carta está investido de los poderes para garantizar “la paz y la seguridad internacionales”.

“NO SE HAGAN ILUSIONES”

En una comparecencia en el parlamento alemán el día 27 de abril de 2017 la Canciller Angela Merkel advirtió que Alemania negociará sin contemplaciones la retirada del Reino Unido de la Unión Europa, que este proceso será complejo y que se impondrán condiciones y que el resultado final será la consideración del Reino Unido como un Estado tercero para la Unión Europea. “Lo que significa que perderá todos sus derechos y privilegios”, en palabras de la canciller. Desde el anuncio del resultado del referéndum británico y la decisión del gobierno del Primer Ministro David Cameron primero, y de Theresa May después, de sacar adelante la retirada del Reino Unido de la Unión, la Canciller Merkel ha asumido personalmente la defensa de los intereses comunitarios que, evidentemente, son cada vez más alemanes, porque el presidente Hollande ha conseguido reducir a Francia a la indigencia política en este proceso. Pero esto no es nada nuevo. Como hemos venido afirmando al menos desde 2009 en diferentes escritos –y en el blog desde 2010- los dirigentes políticos alemanes han aprovechado la oportunidad que les presentó la crisis económica y financiera y la supuesta ruptura del euro anunciada por los más conspicuos economistas anglosajones para avanzar en la Unión Política Europea. Resulta llamativa la determinación de la clase política alemana de proteger a la Unión –así Almut Möller en el número de Política Exterior de marzo/abril de 2017-. En este período, el Reino Unido fue perdiendo protagonismo en la adopción de decisiones, porque las grandes decisiones se tomaban en el marco del Eurogrupo del que no formaba parte, y paralelamente Francia fue reduciendo su protagonismo político de la mano de una cada vez más disminuida presidencia de Hollande. La puntilla la dio el nefasto Primer Ministro Cameron cuando asumió el resultado de un referéndum disparatado y que supone la expulsión del Reino Unido del sistema político continental. Y ante ambos se encumbra, de nuevo, Alemania como potencia dirigente del sistema europeo, quebrándose la regla fundamental de la política exterior británica desde Canning: evitar que surja un poder fuerte en el continente. Por eso la Canciller Merkel puede afirmar que los Estados miembros de la Unión Europea mantendrán una postura conjunta durante el proceso de negociación con el Reino Unido que servirá para fijar las condiciones de la salida del sistema comunitario. De nuevo, el Consejo Europeo de 29 de abril de 2017 recoge el consenso comunitario anunciado por la canciller en el Bundestag.

ARSENALES NUCLEARES DE LAS GRANDES POTENCIAS A 1 DE MARZO DE 2017

El Departamento de Estado americano ha publicado los datos numéricos de los arsenales nucleares estratégicos de las dos grandes potencias a 1 de marzo de 2017 conforme a las cláusulas de información contenidas en el Tratado de Armas Estratégicas (START) firmado en Praga el 10  de abril de 2010. Conforme a los nuevos datos los Estados Unidos disponen de 1.411 ojivas nucleares, 820 vectores de lanzamiento entre misiles basados en tierra (ICBM), misiles lanzables desde submarinos (SLBM) y bombarderos estratégicos y 673 sistemas desplegados. Las cifras en el período de referencia anterior –septiembre de 2016- eran de 1.367 armas nucleares, 848 y 681 lanzadores totales y disponibles respectivamente. Por su parte, Rusia dispone de 1.765 ojivas nucleares, 816 sistemas de lanzamiento de los cuales 523 se hallan desplegados en la actualidad. Para el período anterior eran 1.796, 847 y 508 respectivamente. En términos porcentuales los Estados Unidos han incrementados sus ojivas nucleares un 3,21% mientras que Rusia las ha reducido en el mismo período un 1,72%; ambas potencias han reducidos los sistemas de lanzamiento un 3,30% y un 3,66% respectivamente, mientras que los Estados Unidos han reducido un 1,17% los vectores desplegados, y por su parte Rusia los ha incrementado casi un 3%, en concreto 2,96%. Respecto a los límites que establece el propio Tratado START que se deben alcanzar al final del séptimo año de la entrada en vigor –que tuvo lugar el 5 de febrero de 2011-, y que son 1.550 ojivas nucleares, 800 sistemas de lanzamiento y 700 sistemas desplegados, los Estados Unidos están muy por debajo en el número de ojivas operativas (-139) y en sistemas desplegados (27), pero superan en 20 vectores de lanzamiento el límite establecido. En su caso, las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia acumulan mayores incumplimientos: 215 ojivas nucleares y 16 vectores de lanzamiento más que los permitidos, aunque está muy por debajo en lo que toca a los sistemas desplegados que autoriza el Tratado START (-177). Como indicamos más arriba, a ambas potencias les queda escasamente un año (febrero de 2018) para alcanzar los límites establecidos. Sin embargo, esto no será problema para ninguna de las dos que se encuentran inmersas en costosos programas de modernización de los diferentes componentes de las Fuerzas Nucleares Estratégicas, de los que hemos ido dado cuenta periódicamente -en Estados Unidos los programas prioritarios son el nuevo submarino nuclear portamisiles SSBN-X, el misil estratégico conjunto de la Fuerza Aérea y la Armada y el nuevo bombardero estratégico B-21 Raider; en el caso de Rusia, la construcción y entrada en servicio de los submarinos portamisiles de la clase Borei y el SLBM Bulavá, el desarrollo del cohete estratégico pesado Sarmat para las RVSN y los bombarderos estratégicos T-160M2 y, a más largo plazo, el PAK-DA-. En el cumplimiento estricto del Tratado START III se verifica la concertación cerrada que existe entre las dos grandes potencias en el mantenimiento del régimen de estabilidad hegemónica que les beneficia mutuamente.
Véanse al respecto los datos actualizados que aportan Hans Kristensen y Robert Norris en "United States Nuclear Forces 2017", Bulletin of the Atomics Scientists 1, 2017, pp. 48-57, y "Russian Nuclear Forces 2017", Bulletin of the Atomic Scientists núm. 2, 2017, pp. 115-126.

EL GOBIERNO BRITÁNICO INICIA LA RETIRADA DE LA UNIÓN EUROPEA

El gobierno de Su Majestad anunció que el día 29 de marzo de 2017 iniciará las negociaciones para la retirada de la Unión Europea. En concreto, el representante permanente del Reino Unido ante la Unión Europea, Timothy Barrow, notificó el día 20 de marzo de 2017 al Presidente del Consejo Europeo la intención de su gobierno de invocar el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea (TUE); según sus palabras “este anuncio cumple el compromiso del Reino Unido de activar el artículo 50 a finales de marzo de 2017”. Por su parte, el Ministro responsable del proceso de retirada, David Davis, recordó que el pueblo británico había adoptado en referéndum la “decisión histórica” de abandonar la Unión Europea y que su gobierno se encuentra ahora “en el umbral de la negociación más importante para este país en una generación”. Aunque debería haber afirmado que su gobierno se enfrentaba al mayor error en política exterior cometido en generaciones -de irresponsabilidad histórica se ha calificado la decisión del Primer Ministro Cameron de convocar el referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea. Y ahora dice: “El gobierno es claro con sus objetivos: un acuerdo que funcione para cada país y región de Reino Unido y que, de hecho, funcione para toda Europa; una nueva alianza positiva entre Reino Unido y nuestros amigos y aliados de la Unión Europea”. Como decíamos en la entrada publicada en el blog con ocasión del resultado del referéndum en junio de 2016, titulada LA ESPERADA SALIDA DEL REINO UNIDO DE LA UNIÓN EUROPEA, este resultado no debería haber sorprendido a nadie, más bien se trataba de un resultado esperado, y deseable para que el proyecto de Unión Política Europea pueda seguir avanzando en integración política, en política exterior y en seguridad y defensa. Porque, qué lejos se encuentra el Reino Unido de aquel liderazgo político-militar que les llevó a imponer un auténtico régimen de estabilidad hegemónica en el sistema mundial conocido como la Pax Britannica; o qué lejos del liderazgo político y moral que llevó a resistir en solitario la agresión alemana después de la derrota de Francia en junio de 1940. Ahora, una ridícula Primera Ministra Theresa May -no basta más que recordar las palabras pronunciadas en el discurso en Lancaster House el 17 de enero de 2017 enfatizando que "nos vamos de la Unión Europea pero no nos vamos de Europa"-, sustituta de contingencia del nefasto Primer Ministro David Cameron –el político más desastroso que ha tenido Gran Bretaña en décadas- comparece públicamente tratando de ocultar la increíble debilidad de su país, que les ha llevado en la última década, primero, en plena crisis económica a perder cualquier tipo de protagonismo en el sistema europeo de Estados, donde fue excluido sistemáticamente de las decisiones políticas que implicaban cambios estratégicos en el continente –período que a su vez ha sido ejemplarmente aprovechado por Alemania-, y, segundo, a conseguir ser expulsada de la Unión Europea, y ha hacerlo a petición propia. Esto es así porque Londres carecía de los recursos e influencia para presionar a otros socios en la petición de medidas de excepción y derechos de veto en asuntos en los que ya nadie le pedía opinión. En ese momento es cuando realmente se abrió el debate sobre si el Reino Unido debía seguir formando parte de la Unión Europea. De este modo, conocido el resultado del referéndum el 24 de junio de 2016, los dirigentes políticos europeos se apresuraron a pedir al gobierno británico que no demorara el inicio de las negociaciones para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, precisamente en un período en el que se están produciendo cambios político-estratégicos complejos en el continente con el regreso de de Rusia y Alemania a su condición de grandes potencias del sistema europeo. Sin duda, el Primer Ministro Churchill se desplomaría ante el desastre político que han provocado los continuadores del Primer Ministro Tony Blair al frente del gobierno de Su Majestad. Como decíamos en la entrada de junio de 2016: el Reino Unido ha dejado de existir como actor político relevante del sistema europeo de Estados.